Oscar a mejor película: las que pueden ganar y las que no tienen chance
Este domingo a las 21, llega una nueva edición de la entrega de los premios Oscar, y al igual que el año pasado la mayoría de las películas en competencia están disponibles desde hace algunos meses en diferentes plataformas. Atrás quedaron los tiempos en que la única forma de ver los films nominados antes de la ceremonia, consistía en haberlos degustado en una sala de cine. Y muy atrás quedaron también los tiempos en que la gala del Oscar solía ser un espectáculo glamoroso y convocante.
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Pero hay una cosa que nunca cambia. A la hora de elegir la propuesta honrada como mejor película, los integrantes de la Academia raramente votan a la candidata con mayores méritos cinematográficos, sino que se inclinan por la que consideran más "oportuna" en términos de corrección política. En este sentido, podría repetirse lo que sucedió el año pasado, cuando la gran triunfadora resultó ser Nomadland, una apuesta con sello de cine independiente, apuntes de crítica social y reflexiones sobre el estado del mundo. Pero antes de hablar del film que este año transita por ese camino que podría llevarlo derecho a la principal estatuilla, demos un repaso por las películas aspirantes que tendrán que conformarse con volver a casa con algún galardón en otro rubro en su haber, o bien resignarse a quedar con las manos vacías.
El callejón de las almas perdidas y Duna son dos de los títulos con muy pocas chances de llevarse el Oscar a mejor película, pero seguramente ambos tendrán reconocimientos por su esmerada labor visual. Los films de Guillermo del Toro y Denis Villeneuve pelearán codo a codo en categorías como fotografía, vestuario y diseño de producción. Mientras que la súper producción de ciencia ficción también se apunta firme en los apartados de sonido y efectos visuales.
Amor sin barreras y Licorice Pizza son otras dos apuestas con escasas probabilidades de alzarse con el premio más codiciado. Con innegable valor artístico y las firmas de dos grandes cineastas como Steven Spielberg y Paul Thomas Anderson, estos films ganaron premios en importantes certámenes, pero no precisamente en los que son clave en la carrera por el Oscar. Con mucho viento a favor, el jurado podría darle crédito a Licorice Pizza en la categoría guión original. Por su parte, Amor sin barreras ya tiene prácticamente garantizado el galardón a mejor actriz de reparto para Ariana DeBose.
Drive my car y Belfast se suman al pelotón de títulos con pocas chances de ganar el Oscar a mejor película. La propuesta japonesa de Teruhuisa Yamamoto seguramente se impondrá en el rubro película internacional, aunque algunos creen que podría hacer doblete llevándose ese galardón y el principal premio de la noche, como lo hizo la coreana Parasite hace un par de años. En cuanto al film de Kenneth Branagh, todo parece indicar que el talentoso artista irlandés seguirá en la dulce espera de un reconocimiento de la Academia, ya que a lo largo de los años ha sido nominado sin suerte en categorías como dirección, actor protagónico, guión adaptado y actor de reparto. En caso de que los votantes decidan por fin honrar a Branagh, de las tres candidaturas a las que aspira personalmente (película, director y guión original), la que tiene una cuota de probabilidad es la última.
Finalmente, entre las candidatas que verán pasar a lo lejos el Oscar a mejor película, se encuentran No miren arriba y Rey Richard. La ostentosa producción de Netflix escrita y dirigida por Adam McKay se apunta con posibilidad en el apartado guión original. Mientras que el largometraje de Reinaldo Marcus Green tiene a Will Smith como el cantado vencedor en la categoría actor protagónico.
Despejadas las propuestas que seguramente quedarán en el camino cuando se anuncie el esperado galardón que cierra la ceremonia, las dos grandes candidatas a llevarse el reconocimiento más importante son El poder del perro y CODA.
En términos cinematográficos, la joya de Jane Campion con la que Netflix podría conquistar su primer Oscar a mejor película es notablemente superior a CODA. El film cuenta una historia que combina códigos de western, drama y thriller psicológico. Con una actuación magistral de Benedict Cumberbatch, y una atmósfera que transita entre la violencia agazapada, la represión sexual y el juego de espejos. Más allá de sus méritos formales, El poder del perro viene de triunfar en certámenes clave en la previa del Oscar, como los Globos de Oro, y los premios de los sindicatos de guionistas y directores. En caso de no llevarse la estatuilla más relevante, seguramente Jane Campion se impondrá en la categoría dirección por tres motivos fundamentales: su innegable talento, haber estado nominada y no ganar en 1994 con La lección de piano; y ser la única mujer entre los cinco aspirantes. El film también tiene grandes chances en el apartado que distingue al guión adaptado.

En cuanto a CODA, su conquista estaría confirmada si los votantes de la Academia una vez más priorizan la corrección política por encima de los valores cinematográficos de las candidatas en juego. Multipremiada en Sundance y ganadora del premio del sindicato de productores, esta historia sobre una familia de sordomudos cuyo vínculo con el mundo no silente es su hija que nació con la capacidad de escuchar y hablar, tiene los condimentos necesarios para conmover a los integrantes del jurado. Además, su prudencia de no desbarrancar en un melodrama lacrimógeno y sus apuntes de crítica social, le dan una fuerte posibilidad de terminar la noche con el Oscar a mejor película. En caso de que los sufragios en esta ocasión se atrevan a destacar al buen cine por encima del "mensaje", CODA quedaría en el banquillo suplente con el asegurado galardón en la categoría actor de reparto.


