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Lágrimas y emoción: así fue el brindis de Gerardo Rozín en el último programa de La Peña de Morfi

Gerardo Rozín murió a los 51 años. Y después de pasar toda una vida en el mundo de la tele, en diciembre se despidió de Morfi, su programa.

Este viernes 11 de marzo Gerardo Rozín se fue de este mundo dejando una huella inigualable. Las muestras de afecto de todas las personas que trabajaron con él demuestran la clase de persona que fue, y lo que trabajó para hacer el “bien”, como siempre decía.

En diciembre de 2021, en el último programa de La Peña de Morfi, Gerardo tomó la copa y brindó junto a Jésica Cirio, en lo que parece ser una hermosa postal de despedida de lo que fue una larga y fructífera carrera en el mundo de la tele.

“Pensaba mientras venía para acá que, por algunas razones, el brindis personal por primera vez me lo guardo. ¿Por qué? Porque lo tengo bien. Quiero a los que me quieren. Me quieren a los que quiero. Lo saben. Voy derecho al laburo”, comenzó diciendo el pasado 27 de diciembre.

“El brindis lo divido en tres partes. Soy un tipo que no tuve nunca un fin de semana. Comencé a trabajar a los 15 años en un diario y en los diarios se usaba tener franco viernes y sábados o domingos y lunes”, añadió.

“Desde entonces, y no hay queja, porque me ha ido bien en la vida. Vivo de lo que me gusta. Cero queja, es solo un comentario. Mis hijos nunca me vieron un fin de semana completo. Porque cuando no fue una cosa, fue el diario, Sábado bus o en Tres poderes o en Gracias por venir”, contó.

“Yo hace más de 30 años que trabajo y, salvo las tres o cuatro semanas de vacaciones, nunca tuve sábados. Entonces, hoy entendí que yo trabajo para una gente que disfruta de una manera distinta. Yo disfruto tratando de que disfruten”, dijo.

“Te cambia la perspectiva entender que cada uno con su laburo decide su gramática. De dormir a los hijos, de irse de vacaciones y nosotros somos de esta banda que reconoce tanto en la señora vestuarista que está ahí, como en un señor de Boca que me ha perturbado los últimos ocho meses acá con mucha malicia. Esa es la casa nuestra, no la vida nuestra”, contó ya llorando.

“La casa nuestra, no la vida. Habitamos ese mundo donde trabajamos todos para hacer este u otros programas. Lo que ha pasado en estos dos años, de seguir adelante con un programa con música en vivo en pandemia. Nosotros nos juntamos y cantamos. Y seguir apostando a la música en este contexto y el apoyo que recibimos que, afortunadamente, pudimos devolver mostrando lo bien que nos fue", afirmó.

“Hay algo de lo que acá se ha generado que nos ha hecho bien. A nosotros y a mucha gente que pasó la pandemia, los enfermos, los muertos, mirándonos un ratito porque sentían que la música los ayudaba. Esa mezcla rara, que ya dijimos el año pasado, hoy se repite. Con más esperanza, con mucha más alegría, con más vacunas y con ganas de salir rajando de todo esto”, señaló. 

“Pero quería ser muy puntual en el agradecimiento. Como lo quiero hacer con todos los compañeros y compañeras. Hacer este programa en vivo cinco horas es un dolor de tujes divino y sale y nos gusta. Si miran de lejos, programas de música donde una persona toca cinco temas seguidos es algo que no se usa más", explicó.

"No digo ni que esté bien, ni que esté mal. Pero eso que hacemos nosotros nos llena de orgullo y nos da felicidad. Yo brindo por todo lo que dije y, por sobre todo, por la música. Lo que ha generado este programa, que nos tiene unidos, nos va a reencontrar el año que viene y nos permite decirles a ustedes, gracias por estar todos los años” terminó.