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Por qué se separaron en horribles términos Vero Lozano y Nico Repetto

La conductora de Telefe y el animador vivieron un noviazgo en los 90 que duró poco y que terminó mal.
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La vida le sonríe a Verónica Lozano, que hace años se instaló como una conductora exitosa, de enorme llegada al público, con su personalidad distintiva que la convierte en un ícono de la pantalla chica. Además de esa felicidad en lo profesional, también brilla en lo personal.

La animadora construyó una pareja con Corcho Rodríguez, un amor que se mantiene latente y del que aterrizó en este mundo la bella Antonia, que ya camina por los doce años y se muestra muy compinche de su mamá. De hecho, suelen exhibir su vínculo en las redes sociales.

Claro que antes de eso, mucho tiempo antes, Vero irrumpió en la vida pública de una manera muy peculiar. Con su belleza innata solo fue a cortarse el pelo a la peluquería de Roberto Giordano, quien sintió que había algo especial en ella y le propuso participar en un ciclo de la TV Pública.

Esa estudiante de psicología de repente se topó con un mundo diferente, en el que desembarcó con total desparpajo, atrevimiento y con sus cualidades innatas, que refieren a la simpatía, la capacidad de expresión y claro su apariencia muy bonita.

La década del noventa había comenzado y Verónica estaba dando sus primeros pasos en la pantalla chica, así como se desarrollaba como modelo. En ese entorno, Lozano sintió un flechazo por el hombre del momento, una verdadera figura, un animador descomunal.

Corría 1993 cuando Vero cayó rendida ante los encantos de Nicolás Repetto, nada más y nada menos, que en esa época rompía los picos de rating con su ciclo Loft, muy innovador para esa era. Claro que a la inteligencia y gracia, el periodista le agregaba una facha impresionante.

Resulta que algo explotó entre ellos, una conexión que los llevó a construir una historia de amor, que quedó retratada en algunas fotos capturadas por los paparazzis. Así se los veía, felices, compartiendo unos días de playa o diversas salidas nocturas por la city porteña.

A pesar de todo, el noviazgo no funcionó y a los ocho meses del inicio de la relación llegó la ruptura. Con el tiempo se supieron algunos detalles de los motivos. De hecho, a Vero la persiguió durante mucho tiempo el estigma de conseguir fama por Repetto, a lo que refutó: “Esa relación fue una resta, que no agregó a mi carrera. Me molesta que crean que le debo algo: en la tele evolucioné ya separada de él. Lo único que me redituó es un ingrediente cholulo, que ensució mi figura”.

Esa concepción abre a la interpretación sobre que el animador pudo tener algunos comportamientos erráticos. En otra entrevista, Lozano reflexionó: “Fuimos novios pero yo tenía 23 años y ahora tengo 42, ni idea.. Salí 8 meses, buena onda, ¿qué sé yo? Él vino al programa y yo fui al suyo. Pero hubo una época en la que yo estaba prohibida en Sábado Bus, no iba”.