Nazareno Casero, el gran ascenso del actor del momento
"Ser aplicado, llegar temprano, cumplir, no quejarse, cosas básicas que no son tan simples", dijo en cuando le preguntaron cómo logró llegar al lugar donde está hoy. Nazareno Casero tiene sus mañas y también sus detalles: es insoportablemente crítico de sí mismo cuando se ve en la pantalla, por eso prefiere directamente no verse. Hoy va al gimnasio asiduamente, entrena como un deportista y publica fotos en su cuenta de Instagram que le roba suspiros a la platea femenina, pero también a la platea masculina. De hecho, su último papel en Educando a Nina lo colocó como un sex symbol unisex. La producción que realizó para El Planeta Urbano totalmente desnudo es la mejor evidencia de su capacidad para la seducción. También los rumores de romance con Lali Espósito y Karina Jelinek.
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Pocas cosas se saben de él, cultiva un perfil bajo y no se muestra como un charlatán frente a las cámaras. Contó que fue vegetariano por seis meses, que le gusta el rap y ha hecho free style en riñas de gallos para "exteriorizar las molestias". Comenzó duro con el gimnasio (se puede apreciar el resultado en sus músculos) pero asegura que no está fanatizado, porque al fin y al cabo "la muerte nos llega a todos". No tiene ningún tipo de interés en tener formar una familia y tener hijos: "No creo que haya que ser padre para alcanzar la madurez, además los niños no me enternecen ni nada". Una personalidad más que interesante.
Pero la historia comienza de antes... ¿cuánto pesa la familia? Nazareno Casero, antes de ser Nazareno Casero, fue hijo de. Su padre, uno de los grandes humoristas contraculturales de los 90, lo educó de una manera poco ortodoxa. Al menos así lo definió él contando una anécdota que bien puede ilustrarlo: él y su hermana, 3 y 4 años respectivamente, estaban jugando con un ventilador sin carcasa, entonces llega Alfredo y los ve. ¿Se alarma y los reta? No, hace algo mejor: les dice que lo esperen un segundo, va hasta la cocina y vuelve con una zanahoria; luego la coloca dentro del ventilador como si fuera el dedo de uno de sus hijos haciéndola trizas. "Desde ese día supe que no eran conveniente meter los dedos en el ventilador", contó en una entrevista.
Eso era "Neno", un niño inquieto. Basta con ver sus primeras actuaciones en Cha cha cha cuando interpreta al Joven Capusotto en el sketch de la escuela donde su padre y Fabio Alberti, travestidos en profesores, le festejan todas sus macanas. Allí estuvo desde 1994 hasta 1997, de los 8 a los 11 años. En aquel entonces recibió su primer sueldo, con él se compro la Sega, una consola de videojuegos muy famosa en aquella época; era fanático del Mortal Kombat.
Luego fue notero de un ciclo llamado Teleshow -conducido por Marley y Federica Pais- donde intentó por todos los medios enamorar a La Sole. Más tarde llegaron participaciones en Culpables y Los simuladores, Buenos Aires Viceversa y Todas las azafatas van al cielo. Todo era ascenso y un futuro prometedor, propios también de su edad.
A partir de su papel en Crónica de una fuga en 2005 se dedicó más al cine, pero fue en 2011 con su inolvidable papel de Kloster en la serie televisiva Los Sónicos: una banda de los años 60 que juega al pasado y al presente tras un accidente automovilístico que lo deja en coma por 43 años. Allí Nazareno deja en claro todo su potencial actoral y su capacidad para darle a la cámara, no sólo ironía y picaresca, también profundidad y emoción. Tras algunas participaciones, llegó Historia de un clan, la serie de Luis Ortega en la que le tocó interpretar a Daniel "Maguila" Puccio -el integrante de la familia que secuestraba hijos de millonarios en los 80 que jamás pagó su condena- y lo hizo fiel a su estilo: un atorrante que, mientras se saca la foto familiar, mantenía su pene fuera del pantalón.
Este 2016 pasado lo encontró a Nazareno en un lugar totalmente novedoso. Tuvo un papel sobre el final de Educando a Nina que lo colocó como sex symbol: Marco, un cuartero tímido que se enamora de Patricio (Diego Ramos). ¿Cómo sucedió este cambio? Mucho gimnasio y madurez, aunque su estilo no es tradicional y quizás no le interese mucho madurar, hoy se perfila como el actor del momento, listo para protagonizar novelas y series y quitarle el manto empalagoso a la figura del galán. Habrá que seguirlo de cerca: 2017 parece ser su gran año.
Fuente: Teleshow

