"No quiero convertirme en un declaracionista serial"
Este es un gran año para Oscar Martínez. Con dos películas ya estrenadas, Kóblic y la flamante Inseparables, y la próxima a debutar El ciudadano ilustre; el actor ha logrado concretar en estos últimos tiempos una seguidilla de films que han tenido gran repercusión de público y crítica. En una charla a solas con MDZ Online, Martínez se explayó sobre su participación en la nueva película de Marcos Carnevale. También se refirió a las agitadas aguas de la coyuntura actual en nuestro país.
- Cuando un actor interpreta un personaje que atraviesa alguna enfermedad o discapacidad, generalmente pensamos que la razón de aceptar ese rol tiene que ver con un desafío actoral. En el caso de Felipe, tu personaje en Inseparables, tuviste que trabajar con movilidad sólo del cuello y la cabeza. ¿Ese desafío fue el principal motivo por el que aceptaste la propuesta?
No fue sólo eso. A mí me pasó algo que le pasó a Marcos Carnevale también, que fue en su momento ver la película original francesa. Ese momento se convirtió en una experiencia inolvidable. Me encantó, me fascinó la película. Por cuestiones del oficio, cuando un actor termina de ver una película así, piensa en la suerte que tuvieron los protagonistas y el director de darse el gusto de hacer esa historia. Y además pensé en lo mucho que me gustaría hacer un personaje así. Sentí que era un traje que me podía quedar bien. Lo que me sedujo de la película es su sensibilidad y lo esperanzadora que es, en tiempos en que es tan difícil encontrar relatos esperanzadores. Cuando me llamó Marcos para decirme que Argentina Sono Film había comprado los derechos, yo lo sentí como un regalo del cielo. De haberse hecho en teatro hubiera sido más complicado, pero en cine la cámara tiene esa cosa mágica, ese poder de penetración que registra cada pequeño sentimiento o pensamiento del actor. En el caso de mi personaje, sentí que lo fundamental era trabajar la interioridad, sus contradicciones y sus anhelos.
- Más allá de la referencia de la película original francesa, ¿cómo fue el proceso de investigación y preparación de tu personaje?
El proceso no fue muy diferente al de otros personajes que interpretado. Me hizo muy bien un dato que me dio el director, vinculado a un documental que hay en YouTube sobre el verdadero Felipe, donde se lo puede ver hablando en primera persona. Ese material aborda su vida antes y después del accidente. De ese documental, lo que me llamó la atención y me pareció muy clave es el carácter de este hombre. No se auto compadece en ningún momento, se ríe, hace bromas y chistes de todo tipo. En ese material sólo se quiebra en un instante cuando habla sobre su primera esposa fallecida.

- Como toda comedia o comedia dramática protagonizada por una dupla, si la química no funciona, se quiebra todo pacto de verosimilitud o empatía con el espectador. ¿Cómo te sentiste en tu trabajo junto a Rodrigo de la Serna? ¿Se divirtieron verdaderamente, más allá de lo que vemos en pantalla?
Nos divertimos a tal punto de que el último día de filmación estábamos tristes porque queríamos seguir filmando. Nos pasó rapidísimo. Lo que ocurre con Rodrigo es que además de entendernos mucho trabajando juntos, de tener muy buena química y un criterio profesional similar, nosotros al haber hecho durante un año un espectáculo en teatro que fue Amadeus; además de entendernos como actores, también tuvimos un encuentro humano y personal. Esto creo que fue un plus, porque Inseparables es la historia de un vínculo de dos personajes que se encuentran en un lugar muy hondo. Creo que para Rodrigo y para mí fue una de las experiencias más felices que hemos tenido en nuestra carrera.
- ¿Qué anclaje sentís que tiene en Argentina esta historia originalmente contada en el cine francés? Tu personaje tiene una empatía inmediata con Tito (el personaje de Rodrigo de la Serna), y eso es llamativo porque estamos atravesando un momento muy reaccionario, en el que desde las capas sociales altas hay una mirada teñida de desprecio hacia quienes menos tienen.
Esto que decís es fundamental. Lo interesante de este encuentro es que estas personas pertenecen a dos mundo aparentemente opuestos e irreconciliables. El vínculo que ellos entablan derriba muchos prejuicios, tienen diferentes edades, diferentes clases sociales. Uno es millonario, el otro es un muchacho casi marginal. También tienen un nivel cultural muy distinto. Felipe es refinado y casi un erudito, mientras que Tito es más básico. Todo pareciera indicar que ese encuentro es imposible, pero en la vida real ocurrió, y yo también conozco relaciones así. Además, en esta historia hay razones para que ese encuentro ocurra. Los dos intuyen la nobleza del otro. Los dos tienen algo que el otro necesita. Ahí es cuando se arma esa dinámica en la que los ambos son simultáneamente alumno y maestro uno del otro.
- Este año vas a tener tres estrenos en cine, ya se estrenaron Kóblic y ahora Inseparables, en septiembre llega El ciudadano ilustre. Sabemos que cuando se estrena una película con Ricardo Darín, la gente dice "voy a ver la de Darín". Con vos todavía no sucede eso, más allá de que tenés la entidad para que así sea. ¿Vos buscás que no se produzca una suerte de sobreexposición?
Muchos colegas me hablan de eso, dicen que eso ya se produjo, que hay gente que dice "voy a ver la película de Martínez". Vengo de hacer 5 películas después de Relatos salvajes que funcionaron bastante bien, entre ellas La patota. Hace poco una pareja me paró en la calle y me dijeron que venían charlando entre ellos sobre el tema de "ver la película de Martínez". En realidad es injusto, tanto en el caso de Ricardo como en mi caso, porque las películas son de los directores. Pero yo he visto la gente en la boletería decir "quiero ver la Meryl Streep", o la de fulano de tal. Es algo que sucede. Creo que tiene que ver con la continuidad, yo había hecho cine pero nunca con tanta continuidad. Y obviamente también tiene que ver con el hecho de hacer películas que tengan impacto, más allá de la cantidad de espectadores.
- Habitualmente tenés una participación muy activa con respecto a los conflictos políticos o sociales sobre los que tanto se habla en los medios. Hace poco marcaste postura con respecto al tema Hebe de Bonafini. ¿Vos sentís en este momento que tenés una gran necesidad de hablar de estos temas?
Yo no siento que sea sumamente necesario, pero se me consulta habitualmente sobre estos temas. Esto no es nuevo, desde siempre me han invitado a los programas políticos más encumbrados, y la verdad es que de diez llamados, a ocho o nueve digo que no. Si fuera a todos estos programas me convertiría en un "declaracionista serial". Yo no quiero eso. Las notas que yo hago son generalmente relacionadas con mi trabajo. De todas formas, cuando se me pregunta, trato de no eludir la responsabilidad que tengo como ciudadano de decir lo que pienso. Pero no me gusta que sea yo quien saca el tema.
- Hace poco tuve una charla extendida con Juan José Campanella y sintió un gran alivio porque por primera vez en un tiempo le hablaron solamente de cine.
El caso de Juan es diferente porque él antes de las elecciones tomó un rol más activo que el mío. Se asoció a un candidato determinado, se expresó en todas partes diciendo a quién había que votar. No me sorprende que busquen a Juan para eso, porque él fue por un lado de militancia que yo no tengo. Igual me pareció muy valiente lo que hizo en su momento. Yo lo agradecí como ciudadano.


