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Triste canción de despedida a Gustavo Cerati

El músico tuvo una intensa relación con Mendoza. Acá un recuerdo a esos momentos que marcaron su carrera.
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El lunes 12 de abril del año 2010 fue la última vez que pude estrecharle la mano a Gustavo Cerati. Ese día, en el camarín gozaba las mieles del éxito después de haber regresado a Mendoza para mostrar “Fuerza Natural”. Estaba cansado pero feliz.

Siempre, desde los años ochenta, cada llegada de Cerati a Mendoza sirvió para abrir pasos, para marcar tendencias. Pasó con el mítico y célebre show de Soda Stereo en el viejo Cine Teatro CEC (en el barrio Empleados de Comercio, en Godoy Cruz, 1984) que hoy parece haber sido el concierto más concurrido de la historia mendocina pero que contó con apenas un centenar de personas. Allí, con borceguíes gigantes, cresta enorme y mucho dark, Cerati, Bosio y Alberti mostraron lo que se venía. Y avasallaron.

Como olvidar sus presentaciones en Andes Talleres, el Malvinas Argentinas, los gases lacrimógenos, los miles de fans y las fotos en el Plaza Hotel.

Más acá en el tiempo, en 1990, el Estadio Pacífico se sacudía al ritmo de la “Gira Animal” donde Soda Stereo presentaba lo más avanzado en cuanto a tecnología en ese momento: los varilights, luces que encandilaban, atrapaban, transportaban al ritmo de una música excepcional.

Así, en cada paso musical de Cerati, Mendoza aparecía como ciudad obligada. Cierta vez, en una entrevista exclusiva por la presentación de “Bocanada”, el músico le confesó a quien escribe: “Si me va bien acá, me va a ir bien en todos lados…”. Razón casi lógica y coincidente con la de muchos otros músicos, conocedores del público argentino.

El 15 de febrero del 2001, Cerati estuvo en San Rafael. El músico compartió una parada del Argentina en vivo junto a Luis Alberto Spinetta. Y por más que lo pedimos, lo rogamos, lo soñamos,,. no cantaron juntos.

Entonces, casi por casualidad, los mendocinos nos quedamos con el último concierto de Gustavo Cerati en la Argentina.

El próximo 15 de mayo del 2010 quedará marcado como aquel fatídico sábado en Caracas, donde un accidente cerebrovascular empezaba a hacer estragos en el hombre, que hoy no llenó de silencios y canciones.

Todos los días, a cada hora, una canción de Gustavo suena en nuestros oídos. Los corazones se regocijan y durante cuatro años nos marcaron la recorrida a la esperanza eterna, la que pensamos que nunca se detendría.

Tuve la suerte de entrevistarlo muchas veces, bajo el humo de sus Jockey Suaves largos, con sus rulos despeinados, una sonrisa eterna y con la atención puesta para escuchar la devolución a su obra. Me hizo pasar buenos momentos y me ofreció buenas entrevistas. 

En diciembre del 97 fui a cubrir "El último concierto" al estadio Nacional de Santiago de Chile. Y allí, tuve el placer de sentarme junto a su mamá, Lilian Clark, quien me contó con lujo de detalles la historia de muchos temas... mientras yo intentaba dejar en mi mente el sonido por última vez de alguna de esa canciones.

Hoy suena la canción más triste, la de la despedida, la de las lágrimas.

Gustavo Cerati cerró sus ojos. Y nos dejó su arte, su vida.

Gracias por eso...

Walter Gazzo

Dios Guardián Cristalino de guitarras / que ahora / más tristes / penden y esperan / de tus manos la palabra / Precipitándome a lo insondable / tus caricias me despiertan a la vez / en un mundo diferente al de recién... / Tu luz es muy fuerte / es iridiscente y altamente psicodélica / Te encuentro cuando el sol abre una hendija / que genera notas sobre la pared sombreada / Y suena tu música en la pantalla / sos el ángel inquieto que sobrevuela / la ciudad de la furia / Comprendemos todo / tu voz nos advierte la verdad / Tu voz más linda que nunca

  Luis Alberto Spinetta  


Nota: el video pertenece al show que Gustavo Cerati ofreció el lunes 12 de abril de 2010 en el auditorio Angel Bustelo de Mendoza.