ver más

Arjona volvió a enamorar a Mendoza

El cantautor guatemalteco arrancó su gira por Argentina con un imponente show en el estadio Malvinas Argentinas en el que recorrió sus grandes éxitos. Mirá los videos y la fotogalería.

Su figura ya no es la de los quince

Pero el tiempo no sabe marchitar

Ese toque sensual

Y esa fuerza volcánica de su mirar…


El show estaba previsto que comenzara a las 21 hs, pero por ese entonces, era Jano quien entretenía a las miles de fanáticas que habían hecho todo por estar en el Malvinas. Tal es el caso de Ivana, que viajó desde San Luis y faltó dos días al trabajo porque “tenía cosas que hacer”, según le dijo a sus jefes. Lo que pasa es que “Arjona es el único hombre que me entiende”, le confesó a MDZ. Eso probablemente explica qué las motiva a ellas, y le hablamos a la platea femenina, porque de las 15 mil personas que según la producción estuvieron ayer en el Malvinas, el 99% eran féminas.

Llegó la hora, Jano se despidió, las luces se apagaron, los gritos empezaron a sentirse, cada vez faltaba menos. Llegó un tren, la voz de la operadora: “Anunciamos la llegada a la ciudad de Mendoza…el viaje no terminó, el viaje recién empieza”. Comenzaron a sonar los primeros acordes de La luna en bicicleta -uno de los temas de su último disco, “Viaje”-, el escenario tenía ya una iluminación tenue, se veían músicos, las fans estabas desconcertadas: ¿Ya salió?, se preguntaban. No!!! No es el, contestaban otras, mientras su voz comenzaba a oírse: Me despierto y pedaleo. Soy ciclista en este viaje. Tomo el vuelo en una calle. Y perforo alguna nube…

No se lo veía a él, sólo era su voz, la canción continuaba sonando: En mi viaje hasta la luna. Ir a la luna en bicicleta. Es más fácil que olvidarte. “¿Dónde está? “, ya desesperadas, preguntaban sus fanáticas. Hasta que en el estribillo, ahí cuando la canción explota: Voy derrapando en la banqueta, a la luna en bicicleta, Pedaleando hasta morir…El Malvinas explotó. Ricardo Arjona, después de dos años y medio, estaba nuevamente sobre escenario mendocino, pedaleando en una bicicleta, justamente, en una bicicleta que se elevó al segundo piso del escenario.

La escenografía estaba montada, básicamente, gracias a una espectacular pantalla 3D que metía a cada uno de los fanáticos en la situación exacta que Arjona, con sus letras, quería contar. Principalmente, esa pantalla era una estación de tren, en el primer piso del escenario, dos locomotoras, completaban la escenografía. Pero esa pantalla también supo ser un cuarto de hotel, un acantilado y un desfile de banderas y personajes latinoamericanos –cuando sonaba si el norte fuera el sur-.

Con un sweater negro, un chaleco gris, un saco de paño con bordes en raso negro también, un sombrero del mismo color con detalles bordó y una barba de dos días que, según sus fanáticas, le quedaba maravillosa, lo dijo de nuevo: “¡Buenas noches Mendoza! “ Y el Malvinas vibró. Vino el tiempo de “El Problema”. Todas ellas adoran esa canción, quienes han visto algunos shows de Ricardo saben que no suele ser de los artistas más simpáticos sobre el escenario, lo justo y necesario, podríamos decir, pero esta vez, fue la excepción.

Probablemente la luna llena que lo recibió en Mendoza o la tarde en las bodegas que visitó lo pusieron de buen humor, algo que se notó desde el primer momento, cuando una fan le arrojó su chalina naranja y él se la puso en el cuello, aunque fuera contra su atuendo. Más tarde llegó la primera osada, un “brassier”, como él dice, cayó en sus pies, lo tomó, buscó la complicidad del público: “Wow, y está calentito”. Era su noche, era “LA” noche, fue el mejor show que brindó Ricardo en la provincia, desde la puesta en escena hasta el feed back que logró de las fanáticas.

Acompáñame a estar solo, Dime que no, Viaje, Invertebrado, Piel Pecado. Las canciones sonaban, una tras otra. Terminaban los acordes de Dime que No e inmediatamente comenzaban los de Viaje, no había interrupciones. El dejaba el escenario y sorprendía, desde otro lugar, cuando volvía a aparecer.

“El amor en la pareja toma formas distintas, comienza de una manera y se transforma. Esta, podríamos decir, es la historia triste de las parejas felices”, dijo Arjona y comenzó a sonar Cavernícolas. Desapareció del escenario, y volvió a elevarse, esta vez desde un taxi, claro, iba a cantar una de las canciones que lo llevaron a lo más alto del podio latino: Historia de taxi. No sonaron los próximos acordes, algo que caracterizó al show, pues Ricardo comenzó a leer carteles. Buena vista tiene, pues llegó hasta pancartas que estaban a 30 metros del escenario.

“Hoy cumplo 40”, decía un afiche. “Mmm…hay algún documento que pruebe eso?, tu no tienes 40”, bromeó. Claro, era el turno de Señora de las cuatro décadas y todos sabemos que en esa oportunidad una afortunada sube al escenario. Bromeó entre dos mujeres, “miren que yo me pongo cariñoso y como hace frío, busco calor. Alguna vino con pareja? Tu sí y tu?...pues vente entonces”.

 

La casi afortunada recibió un beso de Ricardo a la distancia, estuvo cerca, pero la que se sentó en las piernas de Ricardo fue Celia, que empezó a subir al escenario mientras el cantaba: “Señora de las cuatro décadas. Y pisadas de fuego al andar. Su figura ya no es la de los quince. Pero el tiempo no sabe marchitar…” La canción continuaba y algunos creíamos que Celia no alcanzaría a escucharla. Él subió al segundo piso del escenario, se paró estratégicamente…Su figura ya no es la de los quince, Pero el tiempo no sabe marchitar. Ese toque sensual. Y esa fuerza volcánica de su mirar…Llegaba la última estrofa, Celia subió al segundo piso desde un elevador que simulaba que por arte de magia todo aparecía en escena. Miraba al frente, dónde está, preguntó con gestos. Y escuchó desde atrás suyo: “Con sus 40 y tantos encima. Deja huellas por donde camina”. Rompió en llanto Celia y se fundió en un abrazo con Arjona, un abrazo que era el que todas las fanáticas querían darle.

Celia bajó en ese mismo sillón en las piernas de Arjona y el volvió al primer piso con Caudillo, más tarde Si el Norte fuera el Sur, Pingüinos en la cama, Te conozco, Sin daños a terceros, Lo poco que tengo, Apnea y Fuiste tu, canción que estamos acostumbrados a escuchar con Gaby Moreno, pero que su vocalista supo acompañar bastante bien.

La despedida. ¿La despedida? No podía irse así, claro que no, aunque ya saludó a Mendoza, volvió con guitarra en mano a cantar “esas canciones que si yo no me encargo de recordar quedan ahí, en un vinilo o en un cassette, olvidadas”, dijo, aunque era mentira, pues ninguna fanática dejará de pedirle las canciones que supo componer en la calle Florida, cuando de Guatemala probó suerte en Buenos Aires: Tu Reputación y Me enseñaste, volvieron a sonar. 

Y un nuevo adiós, pero no podía irse sin mujeres. Sabíamos que volvería, así fue: Minutos y luego Mujeres, dieron cierre a al primero de 17 conciertos que lo mantendrán hasta octubre en el país, donde tocará en 11 ciudades diferentes.