Pedro Aznar: a la carta y dando gustos
Pedro Aznar tiene poderes magnéticos. Apenas sube a un escenario atrapa las miradas y es muy difícil sacarlas de ese punto. Ya sea por su voz, por su manera particular de tocar diferentes instrumentos, por sus canciones o por su aparente paz interior, siempre hay algo que termina atrapando.
Esta vez fue la noche la que se confabuló con el músico y en la explanada exterior de La Nave Cultural, unas mil personas aprovecharon el instante para volar durante algo más de dos horas por un cielo despejado y tentador.
La banda que acompaña a Pedro en esta experiencia está compuesta por Alejandro Oliva en percusión, Julián Semprini en batería, Coqui Rodríguez en guitarras y Tomas Fares en teclados y es excelente, precisa, justa y simple, que encanta en su debido momento. Y Aznar ahí brilla, como un sol gigante.
Quebrado, Par, Mientes, Tu amor, Si me das tu amor, Ella se perdió, Rencor, Ya no hay forma de pedir perdón, Amor de juventud, Romance de la luna tucumana, La pomeña, Décimas, Solo Dios sabe, A primera vista, Amar y dejar partir, Como la cigarra, Fotos de Tokyo, Faro de los inundados, Los días más cortos del año, A cada hombre a cada mujer y Ahora fueron algunas de las canciones elegidas (de muy buena manera) por el público y que la banda con Aznar desandaron de la mejor manera rescatando el momento brillante y emotivo a la hora de interpretar Viernes 3 AM, de Serú Girán, que siempre cantó Charly Garcia. Ese bajo, el tan famoso sonido de bajo, sonó en La Nave y las estrellas brillaron una y otra vez.
Volvió Pedro Aznar y siempre es artífice de un disfrute interior en cada uno de nuestros corazones.
Walter Gazzo