Joe Rígoli, de la fama a la ruina
El comediante tuvo su momento de gloria en Argentina y España. Sin embargo, la mala administración hizo que perdiera millones y hoy esté alojado en la Casa del Teatro. Una triste realidad que refleja el diario El Mundo de España. Mirá los videos.
El diario español El Mundo publicó una nota sobre el comediante hispano-argentino Joe Rígoli, hoy sumido en la ruina.
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La misma dice:
"'Felipito Takatún' o el comediante argentino Joe Rigoli, famoso en la España de los 70, a fines del franquismo y en la transición democrática, vive tan pobre en Buenos Aires que ha tenido que ser acogido por el geriátrico gratuito para actores Casa del Teatro, ubicado en pleno centro de la capital argentina.
El humorista, de 73 años, que con sus personajes inocentones y la muletilla "Yo sigo" hizo reír a una generación de españoles desde la pantalla de TVE, ha despilfarrado la pequeña fortuna que consiguió amasar durante las dos décadas que pasó trabajando en España y, según confesó, ahora no alcanza a pagar todos los gastos de su manutención.
"Tuve épocas en España de ganar 100 mil dólares mensuales así que te imaginas como vivía. Me compraba un auto y quería el mejor, el único, le cambiaba ruedas, accesorios, y me hacía un vestuario que hiciera juego. ¡Mira hasta dónde llegaba mi estado de pelotudez!", se arrepiente.
El actor admite que "verme con tanto dinero me sobrepasó". Y entre otras causas de su caída, confía que al regresar a Argentina, en los 90, hizo caso a un amigo e invirtió casi un millón de dólares en un negocio que, al final, fracasó.
"Felipito" -su nombre real es Jorge Alberto Ripoli- intentó conseguir algún papel o al menos un bolo en la televisión argentina pero "hay muchos actores con mi perfil" -reconoce- "yo falté muchos años de Argentina y primero se llama a los amigos".
Víctima de la pobreza creciente que aqueja a Argentina como cualquier otro ciudadano, en los últimos días fue a parar a la Casa del Teatro junto a otros 40 actores ancianos sin dinero ni ayuda familiar. "Yo podría pagar el alquiler de un apartamento...pero prefiero gastar mis magros ingresos en los estudios de mi hijo de 18 años", matiza.
"Se dio la posibilidad de venir acá, donde te atienden maravillosamente, te cubren todos los gastos, el desayuno, almuerzo y cena, en una habitación individual. Vivir con un amigo no es lo mismo y con una pareja, ya no...", reconoce el bromista que tuvo tres matrimonios y dos hijos.
Después de esas experiencias de vida, la receta del humorista para vivir mejor es: con la pareja "cama afuera y convivir en vacaciones o de vez en cuando, pero no todos los días". Y en cuanto a la billetera, subraya, "todo lo que se compre con dinero es barato. Hay dos maneras de vivir: disfrutando lo que tenés o sufriendo lo que te falta...".
El actor admite que "verme con tanto dinero me sobrepasó". Y entre otras causas de su caída, confía que al regresar a Argentina, en los 90, hizo caso a un amigo e invirtió casi un millón de dólares en un negocio que, al final, fracasó.
"Felipito" -su nombre real es Jorge Alberto Ripoli- intentó conseguir algún papel o al menos un bolo en la televisión argentina pero "hay muchos actores con mi perfil" -reconoce- "yo falté muchos años de Argentina y primero se llama a los amigos".
Víctima de la pobreza creciente que aqueja a Argentina como cualquier otro ciudadano, en los últimos días fue a parar a la Casa del Teatro junto a otros 40 actores ancianos sin dinero ni ayuda familiar. "Yo podría pagar el alquiler de un apartamento...pero prefiero gastar mis magros ingresos en los estudios de mi hijo de 18 años", matiza.
"Se dio la posibilidad de venir acá, donde te atienden maravillosamente, te cubren todos los gastos, el desayuno, almuerzo y cena, en una habitación individual. Vivir con un amigo no es lo mismo y con una pareja, ya no...", reconoce el bromista que tuvo tres matrimonios y dos hijos.
Después de esas experiencias de vida, la receta del humorista para vivir mejor es: con la pareja "cama afuera y convivir en vacaciones o de vez en cuando, pero no todos los días". Y en cuanto a la billetera, subraya, "todo lo que se compre con dinero es barato. Hay dos maneras de vivir: disfrutando lo que tenés o sufriendo lo que te falta...".

