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Axel, un entrañable "universo" de canciones

Una vez más, Axel deshojó canciones en Mendoza. Ante un Auditorio Bustelo colmado, el cantautor bonaerense abrió las ventanas de su mundo interior y el público, agradecido, lanzó suspiros, piropos y gritos de amor. Durante dos horas, repasó sus cinco discos, compartió anécdotas y deseos de esperanza, y derrochó gestos de cariño para con sus fans.
El músico brindó un show de dos horas ante un Auditorio Bustelo repleto. Foto: Poción para MDZ
El músico brindó un show de dos horas ante un Auditorio Bustelo repleto. Foto: Poción para MDZ

“Universo Tour 2009”, lo trajo de regreso a Mendoza, un rincón del país que, según comenta, “lo puede”. Aquí deshojó canciones, ante un Auditorio Bustelo colmado de mujeres que no ahorraron suspiros, piropos ni gritos de amor.

Pero no sólo canciones, sino también anécdotas, creencias, agradecimientos y deseos personales que, como una suerte de ventanales abiertos, le permitieron al público asomarse a su universo interior.

Y en sentido, Axel fue un excelente anfitrión. Pese a su disfonía, el cantautor bonaerense desplegó con calidez y entrega su inventario de historias, en compañía de Dani Castro en bajo, Fito Mesina en batería, Diego Paparoni en teclados y dirección musical, y Oscar “Chino” Asencio en guitarra.

Abrazado al piano, la guitarra o el micrófono, el músico interpretó los temas que arropa Universo (2008), su último disco, y también varios de los que conviven en sus álbumes anteriores -La clave para conquistarte (1999), Mi forma de amar (2001), Amo (2003) y Hoy (2005)- provocando el delirio de sus fans.

Atento a su auditorio, dialogó con él abiertamente (relatando, el origen y sentido de temas como Ángel dorado y Memé, que escribió para su abuela materna); recordó su primeros recitales en Mendoza (en Maipú, Chacras de Coria, Rivadavia); consintió a sus fans (al tañir las melodías de Mi querida princesa y Amada mía) y dejó a entrever su filosofía de vida con frases de esperanza y de paz.

Sólo una vez, cuando tuvo que pedir “silencio” y respeto al efusivo auditorio, endureció las palabras. "¿Qué parten no entienden, chicas"?, lanzó luego de pedir reiteradas veces que el grupo que estaba agolpado sobre el escenario, volviera a sus asientos. “Ahora entiendo a mi mamá, que es docente”, bromeó el cantante para matizar y concluyó: “Si no, después dicen que mi público es peligroso”, en alusión a la razón que alentó la suspensión del show que tenía previsto dar en San Juan.

Pero el momento de tensión rápidamente quedó atrás y no empañó la atmósfera romántica de la que brotaron baladas como Verte reír, Quiero darte amor, Me puedes de punta a punta, Te equivocas, Mi fuerza eres tú, Llévame, Como decirte, La clave para conquistarte, Amo, Qué estás buscando, Yo te vi, Miradas y una versión enlazada de Se dice amor y Si pudiera.

Cerca del final llegaron las pegadizas y movidas Alma mía y Celebra la vida  y hubo un bis, claro. Con yo quiero ser tu amor por siempre, el bonaerense selló dos horas de un ameno show.

Pero aún fuera de escena Axel no perdió sus dotes de buen anfitrión. Como acostumbra, al final del recital trazó autógrafos y obsequió sonrisas a las cientos de mujeres de diversas edades, que hicieron fila para obtener esos gloriosos minutos de cercanía (y en este caso, el gesto sirvió también para compensar el obligado “tirón de orejas” que varias de ellas recibieron).