César Isella trae sus simples canciones a Mendoza
“Sonó el portero eléctrico como a las 11 de la mañana. ‘Poeta a domicilio’ me dice Armando. El loquito subió rápido y me dice que ya tiene lista la letra para esa música que yo le había hecho escuchar un día antes. ‘Salgo caminar, por la cintura cósmica del Sur…’ me empieza a decir en una mezcla de canto y rectado. Con mi entusiasmo, yo no le presté tanta atención de manera inmediata pero con los días me di cuenta que la canción era fuerte, muy fuerte. Así nació ‘Canción con todos’, que se terminó transformando en un himno latinoamericano”. El que cuenta la historia es César Isella, uno de los más grandes creadores musicales que ha dado nuestra tierra, y hoy está en nuestra provincia para cantar sus canciones simples, sencillas, esas que atraviesan los años y siguen tan bellas como desde el primer momento.
Isella disfruta de Mendoza y se encarga de comentarlo. En la charla gesticula, hace voces, imita en gestos y sonidos a su querido amigo Armando Tejada Gómez y saca un recuerdo tras otro como por arte de magia. Siempre hay una anécdota o una vivencia para ilustrar una respuesta.
Conocedor como pocos de los distintos pueblos latinoamericanos, el cantor habla de Chile y de Bolivia con la misma pasión que de Francia, Cuba o Alemania. Es que sus canciones lo han llevado por el mundo y es un agradecido por ello.
“Hace dos años por pedido de varios amigos, decidí escribir un libro -50 años de simples cosas- para dejar plasmado todo esto que cuento en las entrevistas o en reuniones de amigos. Así, con el libro bajo el brazo salí a mostrarlo por todos lados. Este año, después de estar en el Festival de Viña del Mar como jurado, decidí venir a Mendoza para organizar mi presentación. Fui a hablar con el Gobernador pero como no estaba, hablé con un secretario. La verdad, nadie me dio pelota y quedé muy decepcionado por irme de esta provincia, tan cara a mis sentimientos, sin respuestas para una propuesta que no tenía valor económico sino afectivo. Por suerte, apareció la gente del Mucha que me ofreció venir a estas actuaciones y seguramente organizaremos la presentación del libro” comenta Isella, con un ceño fruncido que se fue transformando en una sonrisa.
La historia musical de César Isella es impresionante. Nació el 20 de octubre de 1938 en la provincia de Salta. En 1956 se inició profesionalmente con el conjunto Los Fronterizos recorriendo el mundo y llevando a los países más lejanos (Rusia, Polonia, Checoslovaquia, Austria) las zambas y carnavalitos de Salta.
En 1965 toma la decisión de irse del grupo y empieza una destacada carrera solista. Adhiere a la corriente del Nuevo Cancionero creada en nuestra provincia por Armando Tejada Gómez y Oscar Matus y a partir de ese momento nace el gran compositor con una visión latinoamericanista.
Musicaliza a Pablo Neruda, Nicolás Guillén, César Vallejo, Manuel J Castilla, Julio Cortazar y Armando Tejada Gómez, entre muchos otros.
Es autor de 250 obras, todas grabadas y muchas de ellas internacionales. Eso le ha permitido recorrer el mundo innumerables veces
Logicamente, esos recuerdos se mantienen vivos en cada charla y salen a la luz, con ganas. "A los 10 años, el mismo día que conocí el mar, conocí a Evita, y le canté Mamá vieja. Esa es una experiencia muy fuerte” dice mientras sonríe. Pero siguen apareciendo nombres: Hamlet Lima Quintana, el Cuchi Leguizamón, Salvador Allende, el Partido Comunista, Mercedes Sosa, Tito Francia y tantos otros que hicieron grande nuestro canto popular.
“A los 27 decidí irme de Los Fronterizos. ¡Una locura para un changuito como yo que tenía todo por conquistar! Ya estábamos todos casados y empezaban las peleas. Eramos muy provincianos... Cuando me fui del conjunto no sabía qué iba a hacer. Todo el mundo me decía que era un gil, porque La misa criolla se estaba vendiendo en todo el mundo. Pero empecé un camino del que no me arrepiento. Eso si, sigo cobrando regalías por la Misa Criolla: quiere decir que se sigue vendiendo” destaca.
El relato sigue: “Me fui a Chile, Bolivia, Perú... En 1963, con Los Fronterizos, estábamos acá, en Mendoza y fuimos a conocer a Atahualpa Yupanqui. Cuando volvimos al hotel, en la puerta estaban Armando Tejada Gómez, Oscar Mathus, el pintor Carlos Alonso, Tito Francia, y a una flaquita tucumana, la mujer de Mathus, Mercedes Sosa. Era diferente, tanto melódica como poéticamente lo que hacían. Le agregaban contenido a una música que hasta entonces era sólo descriptiva. Ese sonido nuevo me maravilló, y me agarré un metejón con ellos. Después, con Armando me metí más en el tema. Empecé a disfrutar de la amistad de grandes como Yupanqui, Armando, Manuel J. Castilla, el Cuchi Leguizamón… Me di muchos gustos con esos amigos”.
La charla sigue y salen nombres, lugares y canciones. “¿Sabés que me pasa cuando escucho Canción con todos? Me emociono cada vez más. Antes, el que lloraba era Armando. Ahora, disfruto y puede que se me lleguen a llenar los ojos de lágrimas con esa canción. Una vez, estaba en Cuba y un changuito venía en la bicicleta y silbaba la canción. Lo paré y le pregunté porque silbaba ese tema: Porque me gusta, me dijo. Con eso me di cuenta que el tema ya no era más mío y del Armando. Es de todos”