Adriana Varela dio tango en el Independencia
La cantante repasó muchos de sus éxitos. También homenajeó a su mentor Roberto Goyeneche y dejó a los presentes con mucho sabor a tango. Se mostró complacida por actuar en la provincia.
¡Salud, Mendoza! Fue la primera frase con la cual Adriana Varela se dirigió al público del teatro Independencia. A simple vista, Varela es una mujer imponente, quien lleva el tango en las venas, lo hace caminar a través de sus tacos y con su “arenosa” voz logra que cante. El tango de la Gata es uno fuerte, vehemente y femenino.
Desde la primera nota que entonó el acordeón, aplausos, bramidos de aliento, declaraciones de amor y hasta el viento zonda, fueron tan protagonistas como las interpretaciones del Polaco Goyeneche ó Gardel.
Ni bien iniciado el show, Varela pidió luces para ver mejor a los mendocinos hambrientos de acordeón. “Amo el Independencia y amo a Mendoza, que es la gente que la habita. Tengo que seguir cantando, pero quería verlos primero”, aseguró la Gata, confirmando que su lazo con la provincia no es para nada efímero.
Luego vino el momento de escuchar: “Cruel en el cartel, la propaganda manda cruel en el cartel, y en el fetiche de un afiche de papel...”. La canción “Afiche” hizo eco en el auditorio y con ella la presencia y la fuerza de una cantante que con cada palabra hace sentir en carne propia las historias que sus letras narran.
Con el paso de la canciones, queda claro, que la interacción constante entre la cantante y su público es vital. Incluso, una efusiva admiradora, logró –aunque sólo por unos segundos- pedirle prestado el centro de atención a la propia cantante. “De Pura Curda todavía no la canto, pero vos dejá que ya la vamos a tocar”, aseguró Adriana. A lo que una mujer replicó: “La cantaba Goyeneche esa”. “Sí, ya sé, pero esa no me la enseñó”, agregó Varela, fue entones cuando los presentes sucumbieron a las risas ante los geniales reclamos de la mujer.
La graciosa dinámica entre Adriana y su admiradora –quien más entrada la noche confesó ser porteña- le aportaron un importante plus al show. Inclusive, cuando la tanguera contó que uno de sus músicos había estado descompuesto, la mujer volvió a interrumpir, para decir que debía de haber sido por el Zonda. Entonces, una gratamente sorprendida Gata Varela pareció pensarlo y agregó “con razón yo me sentía tan rara también, debe ser el Zonda”.
La segunda parte de la noche se sucedió ininterrumpida de hitos de la música tradicional de San Telmo. Primero vino “Anclao en Paris”, luego “Tango Febril” y más de uno se emocionó con “Lloró como una mujer”, perteneciente a su último disco, Encaje. El final llegó con un homenaje a su gran mentor Goyeneche de la mano de “Garganta con Arena” y acompañada por las voces de quienes se animaron a entonar este himno del tango.
Varela se despidió de Mendoza a las 23.30 luego de un show que repasó exhaustivamente lo mejor de su carrera. Sin embargo, en la noche aún se oía de ella: “La verdad que canta fantástico ¿no?”, comentó una mujer mientras se alejaba del teatro junto a dos amigas.
Evidentemente, el afecto entre Mendoza y La Gata es mutuo.
La graciosa dinámica entre Adriana y su admiradora –quien más entrada la noche confesó ser porteña- le aportaron un importante plus al show. Inclusive, cuando la tanguera contó que uno de sus músicos había estado descompuesto, la mujer volvió a interrumpir, para decir que debía de haber sido por el Zonda. Entonces, una gratamente sorprendida Gata Varela pareció pensarlo y agregó “con razón yo me sentía tan rara también, debe ser el Zonda”.
La segunda parte de la noche se sucedió ininterrumpida de hitos de la música tradicional de San Telmo. Primero vino “Anclao en Paris”, luego “Tango Febril” y más de uno se emocionó con “Lloró como una mujer”, perteneciente a su último disco, Encaje. El final llegó con un homenaje a su gran mentor Goyeneche de la mano de “Garganta con Arena” y acompañada por las voces de quienes se animaron a entonar este himno del tango.
Varela se despidió de Mendoza a las 23.30 luego de un show que repasó exhaustivamente lo mejor de su carrera. Sin embargo, en la noche aún se oía de ella: “La verdad que canta fantástico ¿no?”, comentó una mujer mientras se alejaba del teatro junto a dos amigas.
Evidentemente, el afecto entre Mendoza y La Gata es mutuo.


