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A 75 años de "Lawrence de Arabia"
El ya fallecido Peter O'Toole, interpretó a reyes y emperadores, alcohólicos y arcángeles, pero su nombre siempre estará vinculado a un héroe del desierto.
La película "Lawrence de Arabia" le valió al actor Peter O'Toole a comienzos de los 60 fama internacional y nadie hasta ahora cabalgó de forma más bonita por el desierto que este hombre de intensos ojos azules.
En la historia del cine, el irlandés de nacimiento, sin embargo, tiene un lugar menos honorable: Es el actor que más veces fue nominado al Oscar como mejor actor protagónico, pero nunca recibió la estatuilla dorada. Este dos de agosto, O'Toole cumple 75 años.
Este mismo año estuvo nominado por octava vez por el drama "Venus". Que en 2003 le concedieran un Oscar honorífico por su trayectoria no lo tomó como un cumplido y, de hecho, rechazó la distinción. En aquel entonces, con 70 años, escribió en una carta a la Academia que se sentía muy honrado, pero que prefería esperar a tener 80. Añadió que todavía estaba "en carrera" y que se sentía en condiciones de ganar el premio de manera regular.
O'Toole siempre fue considerado excéntrico. Tras el rodaje de "The Lion in Winter", en la que interpretó al rey Enrique II junto a Katharine Hepburn, al parecer tuvo que pelear su sueldo ante los tribunales. Los productores lo acusaron de abusar del alcohol, de utilizar palabras obscenas y de quemar una cama de hotel.
El actor siempre tiene una frase graciosa a mano. También cuando se trata de su país natal, Irlanda, en cuyo honor al parecer lleva calcetines verdes. "El mejor trasero del mundo lo tienen las chicas irlandesas", asegura. Después de todo, siempre tienen que sacar a sus hombres del pub, y ése es el mejor entrenamiento.
O'Toole creció como hijo de un corredor de apuestas y una enfermera en condiciones humildes en la ciudad obrera inglesa de Leeds. En un principio, trabajó como reportero y sirvió en la Marina. Pero su sueño era la interpretación.
En 1952, fue admitido en la Real Academia de Arte Dramático de Londres. Más tarde trabajó en el Teatro Old Vic de Bristol y en el Royal Court de Londres, hasta que en 1962 triunfó en el cine con la monumental "Lawrence de Arabia".
Detrás del éxito, sin embargo, también se esconde una historia triste. O'Toole casi sucumbe a su adicción al alcohol y en 1975 le fue extirpada una parte del estómago. Una profunda crisis personal llevó a fines de los años 70 al fin de su matrimonio de 20 años con la actriz Sian Phillips, con la que tiene dos hijos. Luego tuvo otro hijo, Lorcan, con una modelo, por cuya custodia tuvo lugar un juicio espectacular.
Además de los papeles que lo hicieron brillar, O'Toole también participó en una serie de películas intrascendentes, justificándose en su falta crónica de dinero. "No se puede esperar eternamente al papel perfecto. Tengo que pagar mi alquiler". También la épica "Troya", en la que encarnaba al rey de Troya, fue un fracaso. "Aquello fue un desastre", dicen que dijo O'Toole, que maldijo al director alemán Wolfgang Petersen.
Con el tiempo, el impulsivo actor se fue tranquilizando. O'Toole vive ahora en Londres, suele jugar al cricket y en vez de excederse con el alcohol está escribiendo su autobiografía. Además, al final sí que fue a buscar su Oscar honorífico.
En la historia del cine, el irlandés de nacimiento, sin embargo, tiene un lugar menos honorable: Es el actor que más veces fue nominado al Oscar como mejor actor protagónico, pero nunca recibió la estatuilla dorada. Este dos de agosto, O'Toole cumple 75 años.
Este mismo año estuvo nominado por octava vez por el drama "Venus". Que en 2003 le concedieran un Oscar honorífico por su trayectoria no lo tomó como un cumplido y, de hecho, rechazó la distinción. En aquel entonces, con 70 años, escribió en una carta a la Academia que se sentía muy honrado, pero que prefería esperar a tener 80. Añadió que todavía estaba "en carrera" y que se sentía en condiciones de ganar el premio de manera regular.
O'Toole siempre fue considerado excéntrico. Tras el rodaje de "The Lion in Winter", en la que interpretó al rey Enrique II junto a Katharine Hepburn, al parecer tuvo que pelear su sueldo ante los tribunales. Los productores lo acusaron de abusar del alcohol, de utilizar palabras obscenas y de quemar una cama de hotel.
El actor siempre tiene una frase graciosa a mano. También cuando se trata de su país natal, Irlanda, en cuyo honor al parecer lleva calcetines verdes. "El mejor trasero del mundo lo tienen las chicas irlandesas", asegura. Después de todo, siempre tienen que sacar a sus hombres del pub, y ése es el mejor entrenamiento.
O'Toole creció como hijo de un corredor de apuestas y una enfermera en condiciones humildes en la ciudad obrera inglesa de Leeds. En un principio, trabajó como reportero y sirvió en la Marina. Pero su sueño era la interpretación.
En 1952, fue admitido en la Real Academia de Arte Dramático de Londres. Más tarde trabajó en el Teatro Old Vic de Bristol y en el Royal Court de Londres, hasta que en 1962 triunfó en el cine con la monumental "Lawrence de Arabia".
Detrás del éxito, sin embargo, también se esconde una historia triste. O'Toole casi sucumbe a su adicción al alcohol y en 1975 le fue extirpada una parte del estómago. Una profunda crisis personal llevó a fines de los años 70 al fin de su matrimonio de 20 años con la actriz Sian Phillips, con la que tiene dos hijos. Luego tuvo otro hijo, Lorcan, con una modelo, por cuya custodia tuvo lugar un juicio espectacular.
Además de los papeles que lo hicieron brillar, O'Toole también participó en una serie de películas intrascendentes, justificándose en su falta crónica de dinero. "No se puede esperar eternamente al papel perfecto. Tengo que pagar mi alquiler". También la épica "Troya", en la que encarnaba al rey de Troya, fue un fracaso. "Aquello fue un desastre", dicen que dijo O'Toole, que maldijo al director alemán Wolfgang Petersen.
Con el tiempo, el impulsivo actor se fue tranquilizando. O'Toole vive ahora en Londres, suele jugar al cricket y en vez de excederse con el alcohol está escribiendo su autobiografía. Además, al final sí que fue a buscar su Oscar honorífico.