"Matar a todos" es un film que apela a la memoria
El filme "Matar a todos", que muestra la red de protección entre militares del Cono Sur para lograr la impunidad en los atropellos a los derechos humanos que cometieron en los años 70, es un relato "necesario" para "conservar" la memoria, dijo hoy su director, Esteban Schroeder.
"Creo que hace falta escuchar este relato. Es una película que hoy es posible porque hay un nuevo contexto político de revisionismo histórico", señaló el realizador uruguayo, quien presentó esta coproducción de Argentina, Chile y Uruguay en el festival de cine Pantalla Pinamar que se extenderá hasta el próximo sábado.
Te puede interesar
Rial se hartó de Adorni y lo fulminó en Carnaval Stream: "Vergüenza"
"Matar a todos" gira en torno al asesinato en Uruguay de Eugenio Berríos, químico y agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta del dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990).
Por este hecho, han sido extraditados a Chile los oficiales uruguayos Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli.
Te puede interesar
Qué hacer en Mendoza este viernes 17 de abril: los mejores espectáculos
Un juez de Santiago de Chile los procesó junto a algunos militares chilenos, lo que constituyó un hito de colaboración judicial entre países que sufrieron Gobiernos militares en los años setenta.
Entre los protagonistas está el actor chileno Patricio Contreras en el papel de un periodista y a la uruguaya Roxana Blanco, en el de Julia, una funcionaria judicial que investiga a principios de los años 90 el secuestro de Berríos.
La cinta al parecer se estrenará comercialmente en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay en abril.
Schroeder explicó que esta película obedece en parte al sufrimiento que experimentó en Uruguay, cuando estuvo detenido y fue dado durante 55 días "como desaparecido", lo mismo que a las amargas experiencias de algunos de sus familiares y otros seres queridos.
Contreras acompañó a Schroeder en la presentación de la película, que ganó el "Premio del público" en el pasado Festival de Biarritz y participó en la sección oficial del último Festival de San Sebastián.
A juicio de Contreras, este tipo de filmes son "particularmente importantes" desde el momento que en que "en EE.UU. se empiezan a proponer cosas como legitimar la tortura".
"En estos momentos es más necesario que nunca recordar lo que nos pasó a nosotros", afirmó al aludir a la represión que asoló a Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil en los años 70 y parte de los 80.
Según la investigación desarrollada en Chile, Berríos fue sacado de ese país en 1991 en un operativo conjunto de militares chilenos y uruguayos destinado a evitar que declarara en el proceso por el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, perpetrado en Washington en 1976, y por otros crímenes del régimen de Pinochet.
Berríos fue visto por última vez en noviembre de 1992 en Uruguay, cuando se presentó en una comisaría para denunciar que estaba secuestrado, pero fue entregado a unos militares y no se supo más de su paradero hasta abril de 1995, cuando su cadáver, atado y con disparos en el cráneo, fue encontrado en una playa cercana a Montevideo.
En la película también actúa el argentino Darío Grandinetti, como la antigua pareja de la funcionaria judicial.
Para Schroeder, con el asesinato de Berríos, interpretado por el chileno Claudio Arredondo, se trató de eliminar a un testigo importante que podía dar datos sobre la utilización del gas sarín y otras armas biológicas para la eliminación de opositores durante la dictadura de Chile.
Señaló que en la actualidad se sospecha que Berríos intervino en la muerte del ex presidente chileno Eduardo Frei Montalva (1964-1970) en 1982, cuando este se proyectaba como un líder de la oposición a Pinochet.
La cinta al parecer se estrenará comercialmente en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay en abril.
Schroeder explicó que esta película obedece en parte al sufrimiento que experimentó en Uruguay, cuando estuvo detenido y fue dado durante 55 días "como desaparecido", lo mismo que a las amargas experiencias de algunos de sus familiares y otros seres queridos.
Contreras acompañó a Schroeder en la presentación de la película, que ganó el "Premio del público" en el pasado Festival de Biarritz y participó en la sección oficial del último Festival de San Sebastián.
A juicio de Contreras, este tipo de filmes son "particularmente importantes" desde el momento que en que "en EE.UU. se empiezan a proponer cosas como legitimar la tortura".
"En estos momentos es más necesario que nunca recordar lo que nos pasó a nosotros", afirmó al aludir a la represión que asoló a Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil en los años 70 y parte de los 80.
Según la investigación desarrollada en Chile, Berríos fue sacado de ese país en 1991 en un operativo conjunto de militares chilenos y uruguayos destinado a evitar que declarara en el proceso por el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, perpetrado en Washington en 1976, y por otros crímenes del régimen de Pinochet.
Berríos fue visto por última vez en noviembre de 1992 en Uruguay, cuando se presentó en una comisaría para denunciar que estaba secuestrado, pero fue entregado a unos militares y no se supo más de su paradero hasta abril de 1995, cuando su cadáver, atado y con disparos en el cráneo, fue encontrado en una playa cercana a Montevideo.
En la película también actúa el argentino Darío Grandinetti, como la antigua pareja de la funcionaria judicial.
Para Schroeder, con el asesinato de Berríos, interpretado por el chileno Claudio Arredondo, se trató de eliminar a un testigo importante que podía dar datos sobre la utilización del gas sarín y otras armas biológicas para la eliminación de opositores durante la dictadura de Chile.
Señaló que en la actualidad se sospecha que Berríos intervino en la muerte del ex presidente chileno Eduardo Frei Montalva (1964-1970) en 1982, cuando este se proyectaba como un líder de la oposición a Pinochet.
"Matar a todos", dir: Esteban Schroeder - Trailer


