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Citroën 2CV Cocorico: el modelo que transformó la pasión del fútbol en un ícono de diseño

Citroën evoca la trayectoria de una de sus series limitadas más singulares, gestada durante la copa del mundo de México y convertida hoy en objeto de culto.


Citroën recuperó el valor histórico y cultural de uno de sus desarrollos más singulares: el 2 CV Cocorico. Esta serie especial, que vio la luz originalmente hacia finales de 1986, se estableció como un reflejo de la capacidad de la firma para capturar el pulso de la sociedad y conectar con las pasiones colectivas.

A cuatro décadas de aquel acontecimiento, y en coincidencia con el desarrollo del Mundial de Fútbol de 2026, la corporación francesa utiliza este hito para ratificar la vigencia de los valores de accesibilidad e innovación que signaron la trayectoria del utilitario.

El comienzo

La génesis de este proyecto se localiza en el transcurso de la cita mundialista celebrada en México en 1986, una etapa caracterizada por el alto rendimiento del representativo futbolístico de Francia, que venía de imponerse ante combinados como Italia y Brasil.

El diseñador Serge Gevin concibió la propuesta estética bajo una premisa directa: estructurar una configuración conmemorativa para acompañar los festejos ante una eventual consagración deportiva nacional. A pesar de que las proyecciones en la cancha no se materializaron tras la caída ante Alemania Occidental en las semifinales de junio de aquel año, la aceptación del prototipo inicial impulsó a la terminal a formalizar el inicio de la comercialización de una serie limitada a 1.000 unidades, orientada en exclusiva a los salones de venta de su mercado de origen.

Evolución estética y señas de identidad tricolor

El lanzamiento comercial obligó a una reconfiguración conceptual del producto. De ser una propuesta estrictamente vinculada al universo del fútbol, los equipos de diseño removieron las gráficas deportivas explícitas para transformarlo en una celebración amplia y atemporal de la identidad visual de su país.

La fisonomía exterior del 2 CV Cocorico se distinguió de forma inmediata por su esquema bitono sobre la base de una carrocería pintada en tono Blanc Meije. Los paneles de las puertas laterales incorporaron un patrón gráfico en degradé con los colores azul, blanco y rojo, complementado por guardabarros traseros en tonalidad Rouge Vallelunga y tomas de aire específicas sobre el capó en Bleu Cocorico.

El conjunto exterior sumó inscripciones identificatorias en letras rojas adhesivas sobre la tapa del baúl, llantas esmaltadas en blanco, capota textil a tono y tazas de ruedas confeccionadas en acero inoxidable heredadas del Dyane 6. En el habitáculo, la ambientación adoptó un planteo austero y distintivo a la vez, caracterizado por el tapizado de sus dos asientos corridos en cuero sintético azul sodalita bajo el patrón estético denominado Tep Jean.

Citroën 2CV Cocorico

Arquitectura mecánica y estatus de culto en el coleccionismo

En el apartado técnico, la edición especial tomó como plataforma de ingeniería al 2 CV 6 Spécial, la variante de entrada a la familia del modelo. Esto significó el sostenimiento de los pilares de simplicidad mecánica y ligereza que definieron la trayectoria del utilitario en el mercado de volumen:

  • Planta motriz: Motor bicilíndrico de aspiración natural con 602 cm³ de cilindrada.

  • Rendimiento dinámico: Entrega una potencia neta de 29 CV, acoplado a una transmisión manual de cuatro velocidades.

  • Estructura y peso: Chasis de bajo peso con una masa total que se ubicaba por debajo de los 600 kilogramos, asociado al clásico esquema de suspensión independiente de gran recorrido de la marca.

El lote de 1.000 unidades se mantuvo en los catálogos oficiales hasta marzo de 1987. Si bien su respuesta comercial inicial fue moderada debido a los condicionantes del plano deportivo que modificaron las expectativas de la campaña de difusión, el transcurrir de las décadas transformó al 2 CV Cocorico en una de las ejecuciones más deseadas por los centros de restauración y los coleccionistas de la marca. Su valor actual radica en su condición de documento histórico sobre ruedas, testimonio de un ciclo de entusiasmo popular y de la audacia estilística de la firma del doble chevrón.