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Argentina en la mira del mercado

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Javier Milei

Manuel Adorni: una extraña advertencia a Javier Milei en una semana clave para el país

Javier Milei no logra calma frente a la crisis por Manuel Adorni. Luis Caputo pone la cara, tambien, frente a la crisis política. Desgaste, peligro y amenaza.

Luis Caputo y Manuel Adorni
Captura de video

Un respiro. Es todo lo que le piden a Javier Milei muchos argentinos preocupados por la situación del gobierno y mucho más por la posibilidad de que, ante la debilidad de criterios que se impuso desde que se desató el escándalo por Manuel Adorni, vuelvan a tener chance de volver algunos de los protagonistas de los últimos calamitosos veinte años que vivió el país.

El problema es que ese respiro no llega; por el contrario cada día, o cada hora, un nuevo dato o una nueva declaración desde el gobierno, agravan la situación y complican más el humor general y, por que no reconocerlo, las dudas del mercado.

Manuel Adorni se encuentra en el medio de una madeja de operaciones inmobiliarias, hipotecas, compras, ventas y ausencias en sus declaraciones juradas y no solo ante la Oficina Anticorrupción. Cada día aparece un indicio nuevo sobre supuestas conductas financieras no compatibles con el cargo que ostenta Adorni. Ayer, por si faltaba algo, la Justicia reveló que existen investigaciones sobre posibles movimientos del Jefe de Gabinete con billeteras cripto mientras oficiaba de vocero presidencial.

La promesa diaria de Manuel Adorni

Adorni promete cada día que cuando presente su declaración jurada de bienes todo quedará aclarado. Nadie entiende por qué no lo hizo hasta ahora. La fecha de vencimiento para esa presentación es el 31 de mayo, aunque la Oficina Anticorrupción le otorgó una prórroga a todos los funcionarios hasta el 31 de julio.

Manuel Adorni

Sea mayo o julio o el momento de esa presentación, todos sabemos lo que dijo (el odiado por Javier Milei) John Maynard Keynes sobre como estaremos todos en el largo plazo. Cualquier fecha ya es demasiado tiempo.

Ponerse a tiro de la ley ya no es la solución al problema político que se le generó al gobierno con Manuel Adorni. La ley penal marca el límite de convivencia entre los hombres; solo prohíbe las acciones que pueden dañar a los ciudadanos. Mucho mas allá de la norma esta la ética, que exige conductas más altas que el Código Penal. Y esas conductas son las que en general busca la sociedad entre quienes la gobiernan.

Ahí esta el problema de Adorni: podrá o no cumplir la ley cuando presente su ya famosa y demorada declaración jurada, pero es enorme el daño que se produjo en la ética de un gobierno que llegó para diferenciarse de los anteriores y prometiendo que las barbaridades de la corrupción kirchnerista nunca mas iban a volver.

No parece que el Jefe de Gabinete está ya en una posición con retorno, a pesar que Javier Milei se juegue a lo contrario.

La experiencia de Patricia Bullrich

La semana pasada dio una clara muestra de que algunos integrantes del oficialismo ya comenzaron a comprenderlo. Patricia Bullrich, que tiene varios master en supervivencia política, se lo dijo a Javier Milei y especialmente a su hermana Karina, sin anestesia y desde un reportaje en televisión.

Es más, un día despues desmintió al propio Javier Milei al afirmar que no había espoileado una supuesta decisión de adelantar la presentación de la declaración jurada de Adorni simplemente porque no había sido notificada de esa posibilidad.

patricia-bullrich

Fue el primer indicio de un agravamiento de la situación interna con Bullrich marcando territorio en un momento donde huele sangre. Bullrich además tiene encima una experiencia que ningún otro integrante del gobierno puede mostrar: integró dos gobiernos que terminaron en crisis. Varias veces ya advirtió al presidente sobre las señales de peligro que debe atender.

Manuel Adorni tampoco ayudó mucho el viernes pasado. Javier Milei que le dijo a su gabinete que mantendrá al jefe de gabinete en su cargo aunque eso implique "perder las elecciones". Es demasiado costo asumido por un presidente que defiende a sus ministros en lugar de que estos sean el blindaje del primer mandatario.

Adorni no ayuda

Adorni dijo en un reportaje por streaming que “pegarme a mi es lastimarlo al Presidente”. Es, por lejos, lo mas complicado y peligroso que se haya dicho hasta ahora, y no lo dijo ni un periodista ni un opositor, sino el propio protagonista del escándalo.

Es términos suaves esa afirmación suena a una advertencia; en términos políticos parece una amenaza. Así se suma otro interrogante: ¿por qué Manuel Adorni llega a esos límites? ¿Cuál es la verdadera fuerza que le permite mantenerse tan firme en su posición? ¿Que le reporta a Milei asumir semejante desgaste que ya se mide claramente en números?

La oposición aprovecha y pide interpelar a Adorni. Es una movida de oportunismo obvio. Por ahora no hay peligro para el gobierno, pero será clave la señal que den el PRO y los radicales en ese tema. El 14 de mayo será un día clave: para ese momento esta pedida la sesión donde se traten los pedidos de interpelación y también una moción de censura que, de aprobarse, sería una novedad para la historia argentina.

Como siempre el kirchnerismo hace números y se anticipa que solo se jugará en el recinto de la Cámara de Diputados si ve sangre y chances de avanzar con la interpelación a Adorni. Es decir, si los bloques que convocaron la sesión (Provincias Unidas, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica, Encuentro Federal y Defendamos Córdoba) consiguen quórum. De lo contrario el PJ no avanzará, como lo hizo cuando Adorni concurrió a brindar su informe y logró salir sin mayores daños.

Mientras tanto el gobierno sigue exponiendo a sus hombres en una tarea con un costo político alto. El viernes hubo conferencia de prensa en la Casa Rosada donde Luis "Toto" Caputo y Alejandra Monteoliva tuvieron que actuar de columnas de Adorni.

El ministro de Economía tiene por delante una tarea gigantesca y con pronóstico reservado: lograr que los buenos números que mostró con la macro bajen a los bolsillos de los argentinos de a pie y tambien de las empresas. No debería perder capital político no solo defendiendo a Manuel Adorni sino tambien siendo el vocero del gobierno en los hechos ya que quien debería serlo esta bajo fuego y en trinchera.

Un informe de la fundación Pensar (el PRO) en sociedad con la consultora Poliarquía alertó esta semana sobre una caída del consumo de 3 % con relación al trimestre anterior. Se trata del Indicador de Consumo Familiar que, además, da 10 % abajo anualizado.

Esos números tienen antecedentes en otras malas noticias como la caída del indice de Confianza del Consumidor o el índice de Confianza en el gobierno. A los problemas de la economía real se suma la pérdida de intensidad política del gobierno. Demasiado para asumir todo al mismo tiempo.

Caputo debe ocuparse al mismo tiempo de continuar anunciando medidas para reactivar la economía y el ingreso de divisas. En esa conferencia de prensa, donde al final las preguntas terminaron impactando sobre la situación patrimonial de Adorni, en realidad había sido convocada para insistir con el anuncio del lanzamiento del Super RIGI, la herramienta para acelerar inversiones en áreas aun no desarrolladas en Argentina y con mejores beneficios que el RIGI original.

Lo peor de todo es que en una semana hubo buenas noticias, pero la realidad de la crisis del día a día las elimina de la conversación de la sociedad. Se confirmó el superávit fiscal en primer trimestre (van 22 meses de saldo positivo), Fitch Ratings mejoró la calificación de la deuda soberana, Chevron anunció US$ 10.000 millones para el RIGI, hubo suba de bonos y ADRs.

También hay buenas noticias desde la minería que tuvo una producción minera récord con suba de 10,4% y un crecimiento del Litio anualizado de 70 %. Y todo esto con el dólar mayorista en $ 1388 a pesar de la crisis en el gobierno.

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A pesar de todo el Riesgo País se resiste a bajar de 500 puntos básicos. Esa es la verdadera medida del temor de los mercados. El propio Luis Caputo volvió a hablar de "Riesgo Kuka", casi sin darse cuenta que estaba haciéndose eco del temor de buena parte de la población. El gobierno parece no entender que si hay riesgo a que vuelva el pasado es porque el presente no esta dando certezas.

No es una incitación al desgaste presidencial como pretende mirar el oficialismo, inclusive cuando ataca a la prensa sin filtro alguno, sino el temor a que el desgaste político vuelva a alimentar a las fieras. La Argentina tiene larga y triste experiencia en eso.