El restaurante recomendado: Orégano

El restaurante recomendado: Orégano

Alicia Sisteró visitó el restaurante de Vanina Chimeno y Francis Mallmann en calle Belgrano. Excelentes ingredientes, continuidad en la calidad de la propuesta y un servicio amable marcan la oferta de este local.

Alicia Sisteró

Orégano es el hermano menor de María Antonieta, el restaurante de la chef Vanina Chimeno que lamentablemente cerró sus puertas recientemente. Orégano nació como pizzería de la mano de Vanina y su marido, Francis Mallmann, con su horno a la vista, el amasado y horneado en el momento, y quesos de altísima calidad. Poco a poco se transformó en un restaurante con diversidad de platos, que actualmente ofrece desayunos, almuerzos, meriendas y cenas.

Visité Orégano dos veces en este último mes, pero esta semana han cerrado sus puertas debido a las nuevas disposiciones oficiales por COVID que solo permiten atender en espacios al aire libre y en mesas de 4 comensales. Sumado a que los salones deben trabajar al 50% de su capacidad, el frío en las mañanas y las noches anula desayunos y cenas.  Entiendo que es muy difícil mantener la estructura con tan pocos cubiertos y horarios disponibles. Esperemos que pronto volvamos a visitarlos, y también a otros tantos restaurantes que han cerrado por estas terribles circunstancias. Mientras tanto voy a contar mi experiencia sobre todo en esta última cena la semana pasada.

Me comuniqué a un celular, por el que hice la reserva, y me enviaron el certificado de la misma con mi DNI. Llegué en horario, pasé por una alfombra sanitizante, y luego me guiaron hasta el primer piso. Con todas las mesas libres todavía, no me dejaron elegir el lugar de la esquina con vista al exterior que yo quería… así que tuve que conformarme con la mesa que habían asignado previamente. Entiendo que un cliente había pedido la mesa de la esquina. Como la temperatura del ambiente estaba un poco alta, le pedimos al mozo abrir una ventana, y muy amablemente accedió. La mesa muy bien puesta, con manteles de papel, y con todo lo que el protocolo de seguridad exige: el alcohol en gel y la declaración jurada para llenar. Además flores naturales, que siempre suman a embellecer el ambiente.

Al llegar mi acompañante, Anita,  una amiga entrañable, nos trajeron humus de garbanzos con unas rodajas de pan saborizado. Mientras, mirábamos la carta digital que pudimos ver en nuestros teléfonos escaneando un código QR.

Después de analizar la carta, decidimos pedir dos entradas y un principal para compartir. Siempre tuvimos cuidado de ir sirviéndonos en platos separadas con utensilios limpios para evitar cualquier tipo de contaminación o contagio.

Una de las entradas, estaba compuesta por berenjenas con salsa pomodoro, queso Brie gratinado, y pesto de albahaca ($410*)

La otra entrada era una mezcla de hongos, brócoli, chauchas, arvejas, queso Camembert y un huevo mollet ($450*)

El plato principal: malfattis de espinaca, con crema y hongos. Venían con mucho queso parmesano y bien calientes ($640*)

Cerramos con  un postre exquisito: un panqueque con dulce de leche y una crema con ralladura de limón. Simple y tremendamente rico.

El vino que acompañó fue un Pinot Noir de Caelum. Un tinto fresco y muy versátil que nos acompaño bastante bien todos los platos con su diversidad de sabores.

Lo cierto es que las porciones eran muy grandes (hasta las entradas, y no pudimos terminar esos platos entre dos mujeres de buen comer. Por lo que recomiendo que piensen muy bien qué pedir, quizás con dos platos es suficiente.

Algunos otros platos que pueden pedirse: Milanesa a la Napolitana con papas para 2 personas ($1600*), Spaghettis con langostinos ($780*). También sándwiches, pizzas (entre $450 y $900, según variedad y porciones). La carta de vinos es interesante, acotada pero con una buena selección, que incluye algunos vinos franceses y chilenos. Los precios van de $700* a $5.600* aprox. Y para los amantes de los cocktails hay buenas noticias: los clásicos se pueden pedir por $400*. La carta de cafetería para desayunos y meriendas es tentadora, con delicias dulces y algunos salteados, huevos y sándwiches.

Pulgar para arriba

. Muy amable el servicio

. Nos calentaron los platos y los “mejoraron” agregándoles algunos componentes. ¡Un diez!

. El camarero ofreció asesoramiento al hacer el pedido

. Nos ofrecieron embalar para llevar lo que sobró

. Perfecto cumplimiento del protocolo de seguridad

. Habían mesas desocupadas intercaladas con las ocupadas respetando las indicaciones de distanciamiento social

. Platos sabrosos, grandes porciones, y con excelentes productos.

. Vajilla de bello diseño (y previamente calentada)

. Ambiente agradable y con lindo diseño

Lo que más me gusto: el sabor de los platos, la combinación de ingredientes, y la simpleza de la elaboración.

 

Pulgar para abajo

. Mientras llegaba mi acompañante, me llamó la atención que no me ofrecieran nada para tomar.

. No ofrecieron postre. Llamamos al camarero para solicitarle uno luego de un rato largo después de la parte salada.

. Se demoraron en calentar los platos (pero lo hicieron de maravillas)

. Salimos con olor a comida en la ropa. Tienen 2 cocinas abiertas o semi abiertas a los salones, y al estar nosotras comiendo en el primer piso creo que se amplificó esa posibilidad. Valió la pena de todos modos.

Lo que menos me gustó:

. Tuve que levantarme a buscar al mozo en un momento porque no aparecía.

Conclusión:

La cocina de Orégano es excelente. Simple, rústica, de producto. He visitado el restaurante unas quince veces quizás y jamás ha fallado (salvo pequeños detalles del servicio). Los productos de calidad bien manipulados, tan importantes, siguen siendo los protagonistas. Los precios suelen ser altos comparados con negocios similares, pero la diferencia que pagamos (ahora menor que antes) está en la materia prima inobjetable y en la garantía de que no nos iremos con hambre ni disconformes. Estoy segura que pronto vamos a poder disfrutar nuevamente de los platos de Vanina y Francis en Orégano.

 

Datos de Orégano - TEMPORALMENTE CERRADO POR PANDEMIA HASTA NUEVO AVISO

  • Dirección: Rivadavia 789 esquina Belgrano
  • Más datos en Guía Mendoza Gourmet: http://guiamendozagourmet.com/ficha.php?id=5a7363b4095679d209885012
  • Opciones vegetarianas
  • Especialidad en pizzas amasadas y horneadas en el momento
  • Mesas al aire libre (vereda). Mesas en planta baja y primer piso.
  • Forma de pago: efectivo y tarjetas
  • Comidas: desayunos, almuerzos y cenas
  • Take away y delivery
  • Kid friendly
  • Wine friendly: Vino por copa, descorche.
  • Ambiente climatizado
  • Facilidades para personas con discapacidad: baño y rampa de acceso.
  • Total consumido por 2 comensales $3.400

*Precios agosto 2020

Los restaurantes, bares y demás negocios gastronómicos no pagan por aparecer en esta sección de Food Lovers. Esta CRÍTICA GASTRONÓMICA fue realizada por la periodista Alicia Sisteró, editora de Food Lovers, quien asistió al restaurante sin presentarse como periodista, y pagó la cuenta.

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