¡Definitiva! La receta del mejor budín para acompañar el café

¡Definitiva! La receta del mejor budín para acompañar el café

Si vas a tomar un rico café, no te pierdas esta receta del mejor budín para su acompañamiento. Fácil, esponjoso y clásico.

Food Lovers

El origen del nombre “budín“ es inglés y proviene del vocablo en ese idioma “pudding“, referido a la acción de “cocer“. En su primera época se hacía a baño maría y luego, se popularizó hacerlo al horno.

Se refería a una masa que podía ser tanto dulce como salada con algún elemento que las uniera: huevo, harina o las dos cosas, en ocasiones, jugos de fruta o leche.

Actualmente, esta preparación se utiliza para nombrar una masa que toma, en general, una forma alargada con un molde como “un bloque“. La mayor parte de los budines son recetas anglosajonas o francesas, sobre todo dulces. Existen, sin embargo, distintas variantes del budín, algunas se sirven completamente frías, otras tibias o calientes.

El clásico de vainilla con chips tiene la singularidad de ser liviano y a la vez, con ese toque de chocolate que tan bien combina con un café. Igualmente, también se puede hacer con frutas abrillantadas “a la inglesa“ o pasas de uva, que van muy bien con la vainilla.

Vamos con la receta para que te luzcas con una versión “premium“ de este infalible budín. El secreto está en respetar el modo de ir incorporando los ingredientes ¡atención!

Receta fácil del budín ideal para acompañar el café 

Ingredientes: 

  • 150 gr de manteca
  • 150 gr de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharada de miel
  • 225 gr de harina 0000
  • 100 gr de chips de chocolate, pasas de uva o frutas abrillantadas
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 75 mil de leche 

Preparación: 

En un bol completamente seco y limpio colocar el azúcar sobre la manteca y batir con batidor de mano hasta lograr una pasta cremosa. Luego, incorporar a esta crema los huevos, pero ¡atención! de a uno, e ir mezclando en cada oportunidad.

Cuando la masa tenga de nuevo un color uniforme, incorporar la esencia de vainilla, la cucharada de miel y separar en ese momento dos cucharadas del total de la harina 0000 para usar más tarde.

Estas cucharadas serán útiles para mezclar con las chispas de chocolate y que estas se incorporen bien a la mezcla que estamos a punto de lograr, pero se debe hacer en un plato hondo y reservar aparte para después.

Ahora, y antes de añadir la harina a la mezcla, vamos a tomar las dos cucharaditas de polvo y unirlas completamente a la harina antes de mezclarla con los ingredientes húmedos.

Todavía queda un paso más antes de eso: tamizarla. Ahora sí, ir incorporándola de a poco junto con la leche, que no se verterá toda junta, sino en dos veces. La paciencia tendrá su premio con el resultado final.

Con una espátula repostera, ir incorporando tanto leche como harina con movimientos suaves y envolventes. Cuando todo parezca del mismo color amarillento, sumar los chips envueltos en harina por el efecto de haberlos mezclado previamente. Revolver y ahora sí, está lista la masa para llevar al horno.

Enmantecar un molde de 25 x 10 cm aproximadamente y, óptimo pero no imprescindible, si tienen una tira de papel enmantecado será más fácil de desmoldar si la colocamos en el fondo. Emparejar la superficie y llevar al horno durante unos 40/50 minutos a temperatura media si es horno común (170 grados) o a 200/220 si es horno eléctrico.

Para dudas, sugerencias de nuevas recetas y comentarios, te invitamos a escribirnos a contacto@mdzol.com y responderemos a la brevedad.

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