El sentido del olfato

El sentido del olfato

La Lic. en Nutrición Noelia Giorlando reflexiona sobre  la importancia de los aromas para nuestras vidas.

Comer y dar de comer además de ser una de las experiencias más emocionales que puede vivir el ser humano, es también una vivencia sensorial, estimulante y fantástica, en la que el olfato tiene gran protagonismo.

El olfato es uno de los sentidos más maravillosos, sus estímulos se procesan en el hemisferio derecho del cerebro, y sus resultados tienen la característica de ser atemporales. A través de distintos aromas y olores, de detalles sutiles y volátiles, nuestra mente evoca recuerdos completos y vívidos, van y vienen, una y otra vez. En esta zona cerebral, además se conceptualiza la realidad, se le da forma a las percepciones, y esas formas son las que más tarde se agrupan en esquemas, creencias e ideas positivas o negativas, en este caso asociadas a la comida o a ciertas comidas.

Así, el olor al tuco, a las medialunas, al pan, al asado o al bizcochuelo pueden traernos en cuestión de instantes momentos del pasado a nuestro presente, lo que significa que estos recuerdos permanecen inalterables y vivos. Olor y memoria actúan juntos, incluso se sabe que los recuerdos ligados al olfato tienen un contenido más emocional que los recuerdos traídos por imágenes o palabras.

Los aspectos emotivos de la sensación olfativa derivan de proyecciones límbicas hacia la amígdala y el hipotálamo, mediante asociaciones personales y únicas, ya que no todos olemos el mismo aroma y evocamos el mismo recuerdo.

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El olfato es el primer sentido que se activa, durante los primeros momentos de vida, los olores de mamá tienen una función de reconocimiento y supervivencia, bebe y mamá pueden perfectamente reconocerse a partir de como huelen, hoy sabemos que estos mecanismos de olfato- recuerdos – emoción operan desde el inicio, inclusive in utero.

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Es decir, que el olfato es la primera vía sensoro- afectiva, que interviene en la construcción de recuerdos ligados a la comida. Pongamos atención entonces, a los olores y aromas porque serán una parte inmortal de nuestros recuerdos y de aquellos con quienes compartimos el comer.

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