Tapping, emociones y hambre: la técnica que genera más polémica que resultados
Tras la creciente circulación de un video de una influencer que promociona el tapping, dos profesionales de la salud de Mendoza ofrecen su visión.
Con un video en redes, la influencer Naty Franzoni asegura que el tapping puede ayudar a combatir el "hambre emocional". Sin embargo, los profesionales de la salud aseguraron que no existe evidencia científica que que respalde su uso como tratamiento efectivo.
captura de Instagram.Un video que circula por las redes sociales de la influencer Naty Franzoni, conocida por su enfoque holístico y espiritual sobre la salud y el bienestar, generó controversia al sugerir que el tapping, una técnica de autoestimulación corporal, puede ayudar a diferenciar “el hambre real” del llamado “hambre emocional”. El video, que se viralizó en Instagram y TikTok, reavivó el debate sobre la banalización de temas complejos como los trastornos alimentarios y el uso de terapias alternativas sin sustento científico.
Frente a la creciente circulación del contenido, dos profesionales de la salud de Mendoza ofrecieron su visión crítica respecto al mensaje difundido por la influencer. Ambas coincidieron en que reducir el abordaje del hambre emocional a una técnica de autoayuda como el tapping es no sólo simplista, sino potencialmente riesgoso.
El hambre emocional, más allá de los mantras
La psicóloga María Sol Moreno Curri (MP 4330) explicó que el hambre emocional es un fenómeno complejo que implica factores biológicos, emocionales, psicológicos, sociales y culturales. “No podemos reducir a una técnica de autoayuda como el tapping el tratamiento de algo tan delicado como el hambre emocional. Este puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA)”, afirmó.
Moreno Curri sostuvo que creer que se puede “controlar” el hambre emocional a través de afirmaciones positivas o golpeteos en puntos energéticos del cuerpo es un enfoque equivocado: “El verdadero desafío está en reconocer, registrar y gestionar nuestro mundo emocional. Evitar encontrarse con lo que realmente sucede internamente puede tener consecuencias negativas para la salud mental”.
También advirtió sobre el impacto que estos mensajes pueden tener en una audiencia vulnerable: “La información que circula en redes muchas veces es superficial, sin respaldo científico, descontextualizada y, sobre todo, no responde a la singularidad de cada persona. No todos necesitamos lo mismo. Promover frases vacías o soluciones rápidas puede invalidar malestares reales”.
Una mirada desde lo fisiológico y el trauma
Desde una perspectiva fisiológica y funcional, Paula Sottano, licenciada en Educación Física y terapeuta nutricional , fue aún más enfática: “El hambre emocional no se cura con una técnica puntual, por más popular o atractiva que suene. Se comprende, se regula y se sana cuando se restauran los sistemas que la originan. Y eso puede llevar tiempo”.
Sottano explicó que el hambre emocional puede tener origen en múltiples desajustes biológicos: desde un eje de estrés (HPA) alterado, hasta disbiosis intestinal, inflamación sistémica o deficiencia de neurotransmisores como la serotonina. “No es simplemente un problema de voluntad. En muchos casos es una respuesta adaptativa a una desregulación metabólica o emocional profunda. Comer puede activar el nervio vago y generar una sensación de seguridad, por eso se recurre a la comida como recurso ante el dolor emocional”.
La especialista también advirtió que promover una técnica como el tapping sin atender las causas reales puede desconectar a la persona de sus síntomas y aumentar su frustración: “Si no se aborda el contexto global - fisiológico, emocional, conductual- y se ofrecen sólo herramientas simbólicas, la persona puede sentirse culpable si no le funciona. Esto refuerza el ciclo de frustración, autoexigencia y, nuevamente, conductas alimentarias desreguladas”.
¿Qué es el tapping y qué dice la ciencia?
El tapping, también conocido como EFT (Emotional Freedom Technique), es una técnica de autoayuda que combina afirmaciones verbales con golpecitos suaves en puntos de acupuntura. Se ha popularizado como método de regulación del estrés o la ansiedad y algunos estudios preliminares sugieren que podría ayudar a modular la respuesta simpática del sistema nervioso.
Sin embargo, ambas especialistas aclararon que no existe evidencia científica sólida que respalde su uso como tratamiento efectivo para el hambre emocional, especialmente en cuadros crónicos o con raíces metabólicas o traumáticas.
El rol de la salud profesional ante los discursos virales
El fenómeno del video de Franzoni vuelve a poner sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: el riesgo de que las redes sociales se conviertan en plataformas de desinformación en temas de salud. “Consumir con responsabilidad también es salud mental”, sostuvo Moreno Curri. Sottano, por su parte, instó a las personas a “buscar acompañamiento profesional cuando se trata de hábitos alimentarios, emociones y salud integral”.
Ambas coincidieron en la importancia de promover una mirada crítica y ética sobre los discursos de bienestar que se consumen en el entorno digital, recordando que los cuerpos no son iguales, las historias no son iguales y los tratamientos tampoco deben serlo.


