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Si hoy el vino mendocino es global, mucho tuvo que ver esta Vendimia

Toda la historia detrás de la Vendimia que anticipó el imperio del vino mendocino e inauguró una nueva era.


El 3 de marzo de 1990 marcó el inicio de una década que cambiaría para siempre la forma en que Mendoza se pensaba a sí misma y, sobre todo, cómo se mostraba al mundo. La primera Vendimia de los años 90 encontró a la provincia en un punto de inflexión; según los datos del V Censo Vitivinícola, Mendoza concentraba cerca del 70% de la superficie plantada del país, consolidándose como la región líder indiscutida, pero lo verdaderamente transformador no fue el número, sino lo que vino después.

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El afiche promocional de la Vendimia de 1990.

A partir de ese año comenzó un acelerado proceso de reconversión en una industria que hasta entonces había estado enfocada casi exclusivamente en el mercado interno. El vino argentino empezó a mirar hacia afuera, a posicionarse en el mercado internacional de vinos finos, y a redefinir sus estrategias para competir y crecer.

Esto se complementó con cambios profundos en las empresas vitivinícolas, que ajustaron estructuras, modernizaron procesos y diseñaron nuevas estrategias comerciales. La Vendimia, como siempre, funcionó como espejo y vitrina. En medio de una industria que venía en franco retroceso, el clima era inesperadamente auspicioso. Había una sensación de comienzo, de oportunidad, de algo que se estaba gestando, y el público respondió: los actos programados para los festejos se desarrollaron ante una multitud que colmó cada espacio, desde el Carrusel hasta el Teatro Griego.

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"Vendimia de las cuatro estaciones”: arte y liderazgo femenino en el nacimiento de una nueva era.

En ese escenario cargado de expectativa, el acto central volvió a tener un sello femenino. Por segunda vez en la historia, el criterio de una mujer condujo la propuesta mayor; “Vendimia de las cuatro estaciones” fue el nombre elegido para la puesta que se desplegó en el Teatro Griego Frank Romero Day. El libreto llevó la firma de Haydee Martha Bozzo de Magnani y la dirección general estuvo a cargo de la poetiza y periodista Gloria Bratschi.

El diseño escenográfico fue obra del artista visual Bernardo Rodríguez, mientras que la coreografía general quedó en manos de Norma Jofré y Javier Gutiérrez. La dirección musical estuvo a cargo de Alejandro Scarpetta y la producción musical fue responsabilidad de Daniel Martín y Ricardo Marino, mientras que las voces en off del actor Martín Neglia y de la propia Bratschi lograron una textura narrativa envolvente, casi cinematográfica.

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Viviana Lucero de Rivadavia fue Reina Nacional de la Vendimia de 1990.

La coronación terminó de sellar una noche histórica y fue entonces que, Viviana Lucero, representante de Rivadavia, fue consagrada Reina Nacional de la Vendimia. La acompañó como Virreina Nora Fabiana Urcullo, del departamento de Godoy Cruz.