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Receta fácil de galletas: listas en minutos para acompañar tu café

Prepara estas deliciosas galletas en casa con una receta sencilla y rápida que requiere solo un bowl y pocos ingredientes.

Prepará unas ricas galletitas en casa.

Prepará unas ricas galletitas en casa.

Estas galletas son un clásico que nunca falla, y están listas en menos de lo que tardás en decidir qué serie ver. Para esta receta, la masa se hace en un solo bowl y no necesitás batidora eléctrica. Solo tratá de no amasar de más porque cuanto menos toques la masa, más mantecosas quedan. Horno precalentado, 12 minutos de cocción, y a la mesa con un mate o un café con leche. ¡Manos a la obra!

Ingredientes (20 galletas aproximadamente)

  • 200 gramos de manteca a temperatura ambiente
  • 100 gramos de azúcar impalpable
  • 1 yema de huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 250 gramos de harina 0000
  • 1 pizca de sal

Paso a paso de la receta

  1. En un bowl grande, batí la manteca pomada con el azúcar impalpable hasta que quede cremosa y pálida. Podés hacerlo con una espátula de goma o un batidor de alambre: no hace falta batidora eléctrica, solo un poco de paciencia.
  2. Incorporá la yema y la esencia de vainilla. Mezclá hasta que esté bien integrado y la masa se vea homogénea.
  3. Tamizá la harina con la sal sobre la mezcla. Mezclá con la espátula o con las manos apenas unidos, sin amasar. La masa debe quedar suave pero no pegajosa. Si se te pega un poco a los dedos, agregá una cucharada más de harina.
  4. Sobre un papel film, formá un cilindro con la masa de unos 4-5 cm de diámetro. Envolvelo bien y llevá al freezer por 30 minutos (o a la heladera por 1 hora). Esto es clave: la masa fría se corta limpio y no se deforma en el horno.
  5. Precalentá el horno a 180°C. Cortá el cilindro en rodajas de 1 cm de ancho y colocalas sobre una placa enmantecada o con papel manteca, dejando 2 cm entre cada una. Horneá por 12-14 minutos hasta que los bordes estén apenas dorados.
  6. Sacá del horno y dejá reposar 5 minutos en la placa antes de trasladarlas a una rejilla. Ahí se terminan de endurecer y agarran esa textura perfecta. ¡Y listo!