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Mousse de chocolate con sólo 2 ingredientes: la receta más fácil de preparar

Prepará una rica mousse de chocolate con esta receta paso a paso que sólo requiere de dos ingredientes.


Esta mousse nació de la necesidad de crear postres sin crema de leche ni manteca, usando únicamente chocolate y huevo. El truco de esta receta está en el batido de las claras a punto de nieve firme y su integración cuidadosa con el chocolate derretido, puesto que el aire atrapado en las claras es lo que da la textura esponjosa y liviana. Usá chocolate de buena calidad, mínimo 60% de cacao, porque es el único sabor que tiene este postre. Teniendo esto en cuenta... ¡manos a la obra!

Ingredientes (4 porciones)

  • 200 g de chocolate amargo 60-70%, picado
  • 4 huevos, separados
  • 1 pizca de sal
Sabor intenso este mousse de chocolate y café.

Una rica mousse de chocolate con sólo dos ingredientes.

Paso a paso de la receta

  1. A baño María o en microondas en tandas de 30 segundos, derretí el chocolate hasta que esté liso y tibio. Dejá templar 5 minutos: si está muy caliente, cuaja las yemas.
  2. Agregá las yemas una por una al chocolate templado, mezclando rápidamente después de cada una. La mezcla debe quedar brillante y homogénea.
  3. En un bowl limpio y seco, batí las claras con la pizca de sal a punto de nieve firme. Cuando levantés el batidor, los picos deben mantenerse erguidos sin caer.
  4. Agregá una cuarta parte de las claras al chocolate y mezclá enérgicamente para aligerar. Incorporá el resto con movimientos envolventes y suaves, de abajo hacia arriba, para no perder el aire. La mezcla debe quedar esponjosa y uniforme.
  5. Verté inmediatamente en copas o vasos individuales. Llená hasta 3/4 de la capacidad: la mousse va a crecer ligeramente y luego asentarse.
  6. Llevá a la heladera mínimo 4 horas, idealmente toda la noche. La mousse necesita este tiempo para que el chocolate se estabilice y la textura se vuelva firme pero aireada.
  7. Opcional: decorá con ralladura de chocolate, una hoja de menta o unas frambuesas frescas. Serví fría directo de la heladera. ¡Y listo!