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Los destinos ocultos tras el Paso Mamuil Malal, el cruce que une Chile y Argentina

Entre montañas, lagos y bosques patagónicos, el Paso Mamuil Malal se abre como un corredor natural que no solo une Argentina y Chile, sino que también conduce a paisajes imponentes y pueblos llenos de historia.

El Paso Mamuil Malal, en plena cordillera de los Andes, conecta Neuquén con la región de La Araucanía en Chile y es uno de los cruces más pintorescos de la Patagonia.  

El Paso Mamuil Malal, en plena cordillera de los Andes, conecta Neuquén con la región de La Araucanía en Chile y es uno de los cruces más pintorescos de la Patagonia.

 

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El Paso Mamuil Malal, también conocido como Tromen, es mucho más que un cruce fronterizo: es una experiencia en sí misma. Une a Neuquén, en Argentina, con la Región de La Araucanía, en Chile, a través de un camino zigzagueante que combina tramos de ripio con vistas inigualables. El recorrido sorprende con la inmensidad del Volcán Lanín, lagos cristalinos y paisajes que cambian a cada curva, donde aparecen animales de la estepa y bosques de araucarias.

Este paso fronterizo es elegido por miles de turistas cada año no solo por su belleza, sino porque conecta de forma directa con algunos de los destinos más impresionantes del sur de Chile. Abierto todo el año —aunque en invierno exige llevar equipamiento de nieve—, actualmente funciona entre las 8:00 y las 20:00 horas para autos y buses.

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A tres horas de Curarrehue se encuentra Valdivia,  la perla del sur de Chile.

A tres horas de Curarrehue se encuentra Valdivia, la perla del sur de Chile.

De Junín de los Andes a Curarrehue: un puente cultural

En poco más de hora y media de viaje, el cruce conecta Junín de los Andes con el pueblo chileno de Curarrehue, donde la cultura mapuche se hace presente en su gastronomía, artesanías y entornos precordilleranos. Desde allí se abren caminos hacia diferentes joyas turísticas de la Araucanía y más allá.

Tres destinos imperdibles tras el cruce

Al ingresar a Chile por el Paso Mamuil Malal se abre la posibilidad de descubrir sitios únicos:

  • Pucón, la capital del turismo aventura chileno. Ubicada a orillas del Lago Villarrica, es famosa por sus deportes extremos, sus rutas de excursionismo y sus termas naturales, como las Termas Geométricas. En invierno, el Centro de Ski Pucón recibe a los amantes de la nieve.

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Pucon tiene parques nacionales, rutas de excursionismo y ríos para practicar deportes extremos.

Pucon tiene parques nacionales, rutas de excursionismo y ríos para practicar deportes extremos.

  • Valdivia, la “perla del sur”. A tres horas de Curarrehue, combina modernidad con tradición: la Feria Fluvial, el Jardín Botánico de la Universidad Austral, la cervecería Kunstmann y los fuertes coloniales como el Castillo de Niebla son paradas obligatorias. Además, el Parque Nacional Alerce Costero protege uno de los bosques más antiguos del planeta.

  • La cuenca del Lago Ranco, un lugar de película. Formada por cinco comunas, invita a descender en kayak por el río Calcurrupe, recorrer los campos de lava del Parque Futangue y descubrir las fiestas costumbristas de la Isla Huapi. Los amantes del trekking tienen como gran desafío la subida al Cerro Mayo.

El Paso Mamuil Malal no es solo un cruce entre países: es la puerta de entrada a un corredor turístico que combina naturaleza, cultura y aventura. Desde la imponencia del Lanín hasta la selva valdiviana, cada kilómetro recorrido invita a dejarse sorprender por un sur chileno lleno de magia

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