Los artistas que nadie ve y que transforman la Ciudad de Mendoza en un mundo de fantasía
MDZ visitó el taller de escenógrafos de la Ciudad de Mendoza, el equipo que crea ambientaciones para eventos, ciclos culturales y vacaciones de invierno.
El equipo de escenógrafos de la Ciudad de Mendoza.
MDZ/ Maru MenaDetrás de cada escenario colorido, de cada pórtico que recibe a los chicos, de cada objeto gigante que transforma un edificio público en un mundo de fantasía, hay un equipo que casi nunca aparece en la foto. Son los escenógrafos de la Ciudad de Mendoza, los encargados de imaginar, diseñar, construir, montar y desmontar las ambientaciones que acompañan los distintos eventos culturales de la Municipalidad durante todo el año.
MDZ Estilo dialogó con ellos en el taller de escenografía que funciona en la Báscula de la Nave Cultural, en pleno movimiento por una nueva edición de Ciudad de los Chicos, una de las propuestas centrales de las vacaciones de invierno. Allí, entre estructuras livianas, restos de materiales, piezas recicladas y elementos que esperan una nueva vida, trabajan Emir Vanella, Alejo Lepe y Daniel Silva.
Nombres que suelen pasar desapercibidos para el público, pero cuyo trabajo es decisivo para que cada visitante entre en clima apenas cruza una puerta. La escenografía no solo decora: construye una atmósfera, ordena una experiencia y permite que los espectadores se sientan parte de una historia.
El team de Ciudad
En el taller nada parece descartarse del todo. Lo que fue parte de Vendimia puede regresar convertido en otra cosa. Un elemento usado en Ciudad de las Flores puede reaparecer con otros colores, otra forma y una nueva función. Esa es una de las claves del trabajo que realiza el equipo: reciclar, transformar y volver a imaginar.
"Nosotros en Capital reciclamos todo lo que tenemos. Usamos cosas de Vendimia, de Ciudad de las Flores y de otros eventos. Cambiamos colores, damos nuevas estéticas, nuevas formas, y de ahí van saliendo las ideas para ambientar", contó Emir Vanella a MDZ Estilo.
Para Ciudad de los Chicos, la consigna fue clara: crear un universo atractivo para las infancias. Por eso buscaron elementos grandes, llamativos, livianos y fáciles de montar, pero pensados para impactar visualmente sin complicar la logística.
Del diseño al montaje: cómo nace una escenografía
Aunque el público ve el resultado final, el proceso empieza mucho antes. Según explicó Vanella, las ideas comienzan a trabajarse tres o cuatro meses antes de cada evento. Primero llegan las directivas generales, luego se define una estética, se elaboran propuestas, renders y planos, y recién después comienza la etapa de realización.
La subsecretaria de Cultura de la Ciudad, Laura Fuertes, les marca el espíritu de cada propuesta y el equipo empieza a pensar cómo resolverla con los recursos disponibles. En ese proceso también participa Fernanda Rivera, arquitecta, quien supervisa estructuras, pesos, resistencia y seguridad.
"Nos juntamos a plantear qué podemos hacer este año, cómo podemos cambiarlo para que no sea repetitivo, cómo darle una vuelta de rosca. Después viene el presupuesto, las compras, el reciclado y la construcción", explicó Vanella.
Reciclar para crear nuevos mundos
El taller está organizado por sectores. Hay materiales de Navidad, de Vendimia, de Ciudad de los Chicos, de Ciudad de las Flores y de otros ciclos municipales. Cada objeto puede volver a escena si encuentra una nueva función.
Esa lógica permite reducir costos, aprovechar recursos y, al mismo tiempo, desarrollar una estética propia. Lo importante es que nada vuelva igual. Cada pieza se interviene, se pinta, se corta, se adapta o se transforma para responder a una nueva idea.
En el caso de Ciudad de los Chicos, el equipo no solo trabajó en el escenario principal, sino también en la ambientación de distintos espacios, como el Teatro Quintanilla y los pórticos de los programas y sectores del evento: Feria del Libro, Dragones, Ciudad Teatral, museos y otras propuestas del circuito infantil.
Tres días de montaje y la adrenalina del show
Si el diseño lleva meses, el montaje suele resolverse en muy pocos días. Para esta edición, el armado demandó apenas tres jornadas intensas. La agenda de la Nave Cultural obligó a trabajar contra reloj: cuando terminó un evento previo, durante la madrugada comenzó el ingreso del equipo municipal para transformar el espacio.
"Siempre llegamos así. Pero se llega", dijo Vanella entre risas, al reconocer que muchas veces las últimas horas antes de una inauguración implican cansancio, corridas y noches sin dormir.
Para ellos, esa exigencia forma parte del oficio. La escenografía tiene algo de artesanía, algo de arquitectura, algo de diseño y mucho de trabajo físico. También tiene una cuota inevitable de urgencia. "Es la adrenalina del show", resumió.
Un oficio que cambia la forma de vivir los eventos
El trabajo de los escenógrafos de la Ciudad de Mendoza ocurre en silencio, lejos de los aplausos y de las luces principales. Sin embargo, su huella está en cada detalle que el público encuentra cuando llega a un espectáculo, una muestra, una feria o una actividad para chicos.
Son quienes convierten un espacio cotidiano en un lugar especial. Quienes logran que una sala, un hall o un edificio municipal se transformen en un escenario capaz de sorprender. Quienes trabajan durante semanas para que, en cuestión de segundos, un niño mire hacia arriba y sienta que entró en otro mundo.
La historia de este equipo recuerda que detrás de cada experiencia cultural hay manos, oficio, planificación y creatividad. También hay materiales recuperados, horas de taller y gente que, aunque no siempre sea visible, sostiene buena parte de la magia.



