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¿Abrir la pareja durante las vacaciones? Tres historias reales y la mirada de una reconocida psicóloga

MDZ habló con tres parejas que viven las vacaciones de maneras muy diferentes y consultó a una reconocida psicóloga clínica para entender qué hay detrás de esta tendencia.

En vacaciones de invierno, muchas parejas eligen viajar por separado. Foto: Freepik.

En vacaciones de invierno, muchas parejas eligen viajar por separado. Foto: Freepik.

Hace cinco años, Antonella y Sebastián tomaron una decisión que jamás imaginaron cuando comenzaron su relación. Están juntos desde los 15 años, viven en Mendoza y durante mucho tiempo disfrutaron las vacaciones como cualquier otra pareja. En verano seguían viajando juntos, pero cuando llegaron las vacaciones de invierno decidieron probar algo distinto.

Desde entonces, cada uno viaja por separado y ambos tienen un acuerdo: si durante esos días conocen a otra persona, pueden mantener un encuentro sexual. Hay dos condiciones. La primera es contarlo cuando regresan. La segunda, no volver a tener contacto con ese tercero una vez terminadas las vacaciones.

"Al principio nos costó muchísimo abrir la pareja. Fue una decisión difícil, pero hoy, después de cinco años, sentimos que encontramos una dinámica que funciona para nosotros", cuentan.

Aunque todavía no se trata de una práctica mayoritaria, historias como esta comenzaron a ganar visibilidad y reflejan que algunas parejas están replanteando las reglas con las que construyen sus vínculos.

Para Débora Pedace (MN 56.404), reconocida psicóloga clínica, el fenómeno responde tanto a cambios culturales como a una mayor apertura para hablar de temas que antes permanecían puertas adentro.

Muchas personas prefieren viajar sin sus parejas. Foto: Freepik.

Muchas personas prefieren viajar sin sus parejas. Foto: Freepik.

Los nuevos acuerdos de pareja

Pedace considera que la mayor exposición de estos modelos de relación no significa necesariamente que sean los más elegidos: "Hoy existe mayor visibilidad de modelos de pareja distintos a la monogamia tradicional y también más libertad para hablar de temas que antes permanecían ocultos".

Sin embargo, aclara que esa mayor visibilidad no debería confundirse con una transformación generalizada. "Que un fenómeno sea más visible no significa que sea mayoritario ni que funcione para todas las parejas. Desde mi experiencia clínica, la inmensa mayoría de las personas sigue buscando vínculos estables, seguros y exclusivos. El deseo profundo de sentirse elegido, cuidado y prioritario continúa siendo una necesidad emocional muy fuerte", asegura.

No es lo mismo un acuerdo que una infidelidad

Uno de los principales debates aparece cuando se intenta establecer dónde termina un acuerdo de pareja y dónde comienza una infidelidad.

Para Débora Pedace la diferencia es clara: "La diferencia fundamental es el consentimiento. La infidelidad rompe un acuerdo y vulnera la confianza. En una pareja abierta, en cambio, ese comportamiento forma parte de un acuerdo explícito".

Pero advierte que aceptar este tipo de dinámicas no significa que desaparezcan las emociones difíciles. "Que exista un acuerdo no significa que no existan costos emocionales. Muchas personas aceptan determinadas dinámicas por miedo a perder al otro o creyendo que podrán manejar emociones como los celos o la inseguridad, y luego descubren que no era tan sencillo", indica.

Esteban y Paula, una pareja cordobesa radicada en Mendoza, también construyeron acuerdos propios. No siempre vacacionan por separado y, si durante un viaje alguno tiene un encuentro con otra persona, prefieren no preguntarse ni contarse detalles. "Estamos bien como pareja. Más allá del sexo con un tercero, lo importante es que seguimos eligiéndonos", explican.

Sobre este punto, la psicóloga sostiene: "Desde mi mirada, los vínculos más sólidos suelen construirse sobre la confianza, el compromiso y la exclusividad afectiva y sexual. Esos pilares generan seguridad emocional y favorecen un apego más estable. Cada pareja es libre de elegir sus acuerdos, pero también necesita asumir las consecuencias emocionales que esos acuerdos pueden tener".

Algunas parejas se permiten mantener vículos sexuales con desconocidos solo en vacaciones. Foto: Freepik.

Algunas parejas se permiten mantener vículos sexuales con desconocidos solo en vacaciones. Foto: Freepik.

¿Las vacaciones favorecen las infidelidades?

Las vacaciones suelen reunir varios ingredientes que pueden modificar la conducta habitual: menos responsabilidades, más tiempo libre, nuevas personas y una sensación de anonimato.

Sin embargo, para Pedace eso no alcanza para explicar una infidelidad. "Las vacaciones pueden facilitar oportunidades, pero no generan una infidelidad por sí mismas. Lo que cambia es el contexto: disminuyen las responsabilidades, aumenta la sensación de libertad, aparecen nuevas personas y muchas veces existe una percepción de anonimato que reduce ciertas inhibiciones", asegura.

Y agrega una reflexión que resume su postura: "La fidelidad no depende del destino turístico sino de los valores y de las decisiones personales. Cuando una pareja viene cuidando su vínculo durante todo el año, las vacaciones suelen ser una oportunidad para fortalecer esa conexión, no para ponerla en riesgo".

No todas las parejas quieren cambiar las reglas

Los nuevos modelos de relación conviven con muchas parejas que continúan apostando por la exclusividad, incluso cuando deciden tomarse algunos días por separado. Es el caso de Rodolfo y Ana, una pareja de San Luis de 50 años. De vez en cuando realizan escapadas cortas con amigos o con sus respectivos hermanos, pero nunca sintieron la necesidad de modificar los acuerdos de la relación.

"Seguimos siendo exclusivos. Sería muy doloroso enterarnos de que el otro tuvo un romance durante esas vacaciones", aseguran.

Para Pedace, este tipo de vínculos sigue representando a la mayoría. "Estamos viendo un cambio cultural importante en la manera de entender los vínculos. Antes se asociaba una buena pareja con hacer todo juntos; hoy se valora mucho más la autonomía personal y el desarrollo individual. Muchas personas buscan conservar espacios propios, amistades o actividades independientes sin sentir que eso pone en riesgo la relación”, señala la psicóloga.

Muchas parejas siguen eligiendo la exclusividad. Foto: Freepik.

Muchas parejas siguen eligiendo la exclusividad. Foto: Freepik.

No obstante, hace una aclaración importante: "Desde mi mirada, la autonomía es saludable siempre que no sustituya el proyecto compartido. Una pareja necesita momentos individuales, pero también necesita construir experiencias en común. Las vacaciones suelen ser una oportunidad privilegiada para reconectar, salir de la rutina y fortalecer la intimidad. Por eso, más que preguntarnos si está bien viajar separados, deberíamos preguntarnos si la pareja también está generando espacios de calidad para crecer juntos".

La conversación pendiente antes de hacer las valijas

Antes de decidir viajar por separado, abrir la pareja o modificar acuerdos establecidos durante años, la especialista considera indispensable conversar con honestidad. "Si una pareja no puede conversar abiertamente sobre expectativas, límites, miedos o necesidades, probablemente no esté preparada para tomar decisiones que desafíen la dinámica habitual de la relación", afirma

También invita a hacerse algunas preguntas antes de partir: "¿Los dos queremos esto realmente o uno está cediendo para no perder al otro? ¿Existe confianza suficiente? ¿Hay acuerdos claros? ¿Qué ocurrirá si alguno se siente incómodo después?".

Pedace recuerda que las vacaciones duran apenas unos días, pero algunas decisiones pueden dejar huellas mucho más profundas. "Las vacaciones duran unos días, pero las consecuencias emocionales de ciertas decisiones pueden acompañar a la pareja durante mucho tiempo. Por eso, más importante que el destino elegido es la calidad del diálogo que tuvieron antes de partir", dice.

Y agrega con una reflexión sobre el verdadero sentido del descanso compartido. "Las parejas más saludables no son necesariamente las que hacen todo juntas ni las que siguen las tendencias del momento. Son aquellas que construyen acuerdos coherentes con sus valores y que pueden abordar conversaciones difíciles con respeto, honestidad y compromiso", explica.

Además, cuenta que desde su experiencia profesional, las vacaciones representan una excelente oportunidad para invertir en el vínculo. “Si bien cada uno puede necesitar espacios individuales, también es fundamental reservar tiempo para disfrutar juntos. Las experiencias compartidas fortalecen la intimidad, renuevan la conexión emocional y generan recuerdos que alimentan la relación. El matrimonio no se fortalece únicamente evitando las crisis; se fortalece cuando, de manera intencional, ambos siguen eligiéndose y cuidando el proyecto de vida que construyen en común", concluye.