La Vendimia que desafió al clima, a la política y a la crítica
Entre la caída de estructuras en el Teatro Griego, la suspensión de una función y fuertes críticas, esta fue la Vendimia que quedó atravesada por el conflicto.
Así se vivió la Vendimia de 2017.
La Vendimia de 2017 funcionó, una vez más, como espejo del clima social; amplificó tensiones políticas y convirtió a la Vía Blanca de las Reinas y al Carrusel en escenario de reclamos de todo tipo. Allí, donde la multitud se reunió y las cámaras transmitieron en vivo, se escucharon voces contra la minería contaminante, pedidos urgentes frente a la inseguridad y la violencia de género, y cuestionamientos a la gestión provincial y nacional.
Sin embargo, si algo terminó de marcar esa edición fue la sensación de fragilidad. Dos incidentes encadenados empujaron la situación al límite y derivaron en una decisión extrema: la suspensión de la función del sábado, con más de 20.000 entradas vendidas, en su mayoría adquiridas por turistas que habían viajado especialmente para el evento.
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La alarma no surgió de la nada, en realidad, el malestar entre los trabajadores de la cultura venía en aumento desde el sábado anterior, cuando el municipio de Capital suspendió su acto por un vendaval que había sido pronosticado tres días antes y difundido ampliamente por el servicio meteorológico. La advertencia, según trascendió, no fue atendida como debía.
El viento arrancó con violencia el techo del escenario y la parrilla de iluminación cuando el proscenio estaba colmado de músicos de la orquesta sinfónica universitaria, bailarines, actores y técnicos, además de una enorme cantidad de público. El susto fue mayúsculo, pero afortunadamente sólo se registraron daños materiales y algunas lesiones físicas menores, minimizadas por las autoridades comunales.
Cinco días más tarde, el escenario volvió a ser noticia cuando la descomunal grúa que sostenía una gran parrilla de luces cayó estrepitosamente sobre las gradas del Teatro Griego, que en cuestión de días recibiría a miles de personas. Otra vez, la fortuna quiso que no hubiera víctimas.
El acto central llevó el título: “Con el vino en la piel” y tuvo libro de Héctor Moreno y Claudia Guzmán, con dirección general del propio Moreno. El diseño escenográfico fue de Víctor Carrión; las cajas lumínicas, de Eduardo González; la dirección coreográfica quedó en manos de Claudia Guzmán y Alberto Giménez Celi; la iluminación fue de Guillermo Sansoni; el vestuario de Marcelo Mengarelli; la utilería mayor y menor de Gabriela Bizón; la dirección musical de Claudio Brachetta con producción musical de Daniel Martín; y la dirección de actores a cargo de Guillermo Troncoso. Un equipo amplio para una propuesta que, sin embargo, no logró consenso.
Algo que sí rompió el molde fue la elección de la soberana. Por primera vez en la historia vendimial, la Reina Nacional de la Vendimia fue elegida por el público. Así, Victoria Colovatti, estudiante de psicología y representante de Maipú, fue coronada. La Virreina resultó Romina Pettaro, de San Carlos, estudiante de comercio internacional y administración de empresas.






