La mansión que custodiaba Ernestina Pais: qué importantes figuras pasaron por su restaurante
Ernestina Pais lideraba una verdadera joya arquitectónica que se transformó en un ícono de la gastronomía y la cultura recibiendo a figuras internacionales.
Los salones de la casona neoclásica de Ernestina Pais se transformaron en el refugio predilecto de reconocidas figuras nacionales e internacionales de la cultura.
Foto: Instagram @milion_argentinaTras la triste noticia del trágico y reciente fallecimiento de Ernestina Pais, distintas figuras del espectáculo han recordado y mencionado su paso por el icónico restaurante en el que la cultura, el arte y la música intervenían la antigua casona de 1913, una verdadera gema de la arquitectura porteña por la que pasaron importantes figuras nacionales e internacionales.
El emblemático lugar fue llamado Milión, propiedad de la reconocida conductora y empresaria gastronómica, brilla con fuerza en el corazón de Recoleta. Ubicado en un imponente petit hotel sobre la calle Paraná 1048 en la Ciudad de Buenos Aires, este espacio combina de manera única la sofisticada cocina de autor, la coctelería experimental y una gran propuesta de experiencias artísticas.
Historia, restauración a pulmón y bohemia porteña
El nacimiento de este icónico punto de encuentro de espléndida gastronomía se remonta a 1999, cuando la periodista y conductora televisiva, junto a sus socios Xilvina Mesina, Osvaldo González y Diego Pérez Morales, decidieron recuperar una propiedad familiar que se encontraba en un avanzado estado de abandono. El agua de las lluvias había dañado severamente el valioso roble de Eslavonia del salón central debido a la rotura de un deslumbrante vitreaux, y la estructura lucía sumamente deteriorada. Con el esfuerzo coordinado de amigos del ámbito creativo, desarmaron y secaron los pisos pieza por pieza, mientras la madre de Pérez Morales asumió la restauración manual de los coloridos cristales.
Así luce el restaurante de Ernestina Pais:
Originalmente edificado para albergar a las familias más distinguidas del siglo pasado, el inmueble deslumbra desde el ingreso con su imponente galería diseñada para el antiguo acceso de carruajes tirados por caballos. Traspasando un imponente portón de madera noble y cristales biselados, los visitantes se topan con una majestuosa escalinata principal que articula las tres plantas de la casona de estilo neoclásico francés. La puesta en valor también transformó las viejas caballerizas del fondo de la propiedad en un pintoresco patio cervecero que, durante los primeros años del nuevo milenio, supo albergar una micro sala cinematográfica.
Una propuesta gastronómica en cada rincón
La distribución actual del establecimiento ofrece múltiples atmósferas para disfrutar a lo largo del día. En la planta baja conviven un dinámico Bar de Tapas y un delicado jardín al aire libre, ideales para los almuerzos ejecutivos que se sirven de lunes a viernes, los brunchs de los días sábados o los concurridos momentos de happy hour nocturnos. El concepto de la casona promueve la absoluta libertad de los comensales, complementado por políticas inclusivas como el acceso pet friendly y la disponibilidad de un piano abierto para cualquier cliente que desee interpretar una melodía.
Al ascender al primer piso, el público puede optar por veladas más formales dentro del distinguido Salón Comedor, disfrutar de las mesas dispuestas en La Terraza con una vista privilegiada del maravillosos jardín, o relajarse en la intimidad de los livings internos. En este sector también destaca La Barra, el verdadero motor del establecimiento, donde se despliega una selecta carta que combina vinos de alta gama, espumantes nacionales y tragos de autor. El remate del edificio se ubica en el tercer nivel, un antiguo altillo reconvertido en boite que funciona como el escenario perfecto para shows en vivo y performances vanguardistas.
El refugio predilecto de las estrellas internacionales
La estrecha vinculación de sus fundadores con el universo cultural —con backgrounds en la fotografía, el cine y la actuación— convirtió al restaurante en un ecosistema natural para los creadores. El misticismo del lugar quedó sellado durante años con una intervención de la célebre artista plástica Marta Minujín, quien diseñó un exclusivo mural en un misterioso pasillo de la segunda planta, junto al teléfono de época y la escalera de servicio. Además de Minujín, las paredes del petit hotel albergaron innumerables exhibiciones artísticas, ciclos teatrales y certámenes fotográficos protagonizados por figuras de la talla de Marcos López, León Ferrari, Irina Werning y Marcos Zimmermann.
Ese mismo respeto por la privacidad atrajo a magnates de la música global que buscaban distenderse en Buenos Aires lejos del acoso de la prensa. Bandas masivas como U2 y The Rolling Stones eligieron el establecimiento por su estricta política de confidencialidad, el lugar era conocido por su restricción de entrada a la prensa para preservar la intimidad de los famosos que desfilan constantemente, llegando al punto de que el mismísimo Bono cenara en una mesa común sin zonas exclusivas. Entre las anécdotas más recordadas se encuentra una reservación total efectuada por la banda británica Coldplay, quienes buscando un hermetismo absoluto para una celebración privada terminaron organizando una reunión tan íntima que apenas congregó a cuarenta invitados.
Un lugar deslumbrante que trasciende generaciones
El escenario musical local también encontró allí un espacio de vanguardia constante, con espectáculos en vivo que transitan con naturalidad desde las melodías del jazz y el soul hasta los compases del tango y la música electrónica. Figuras históricas de la cultura nacional como Charly García, María Gabriela Epúmer y Gustavo Cerati compartieron veladas inolvidables en sus salones, también desfilaron por allí artistas de la talla de Juana Molina, Babasónicos, Emmanuel Horvilleur, Romina Rici, Humberto Tortonese y los integrantes de Miranda!, Ale Sergi y Juliana Gattas.
Incluso la escena cinematográfica internacional dejó su huella con visitas internacionales memorables como la del actor Colin Farrell o Gael García Bernal, entre otros, sumado al paso frecuente de estrellas nacionales como Moria Casán y Cecilia Roth. Con casi veintitrés años de trayectoria ininterrumpida en el circuito porteño, el icónico restaurante ratifica las declaraciones de Ernestina Pais en programas de televisión como LAM, donde remarcó su deseo histórico de fusionar la gastronomía con la cultura. El espacio fue distinguido durante dos temporadas consecutivas por la prestigiosa revista Newsweek como el mejor bar de Latinoamérica, consolidándose como un oasis urbano imperdible.






