Espumantes: todo lo que necesitás saber para guardarlo y no arruinarlo
Muchos creen que los espumantes son solo para descorchar al momento, pero si tenés una etiqueta especial, hay reglas de oro para que no pierda su magia.
Cómo guardar un espumante en casa.
A veces nos regalamos (o nos regalan) una buena botella de espumante, y ahí empieza el dilema: ¿dónde la guardamos? ¿En la heladera? ¿En el armario? ¿Parada o Acostada? A diferencia de un vino tranquilo, las burbujas requieren cuidados un poco más precisos si queremos que el paso del tiempo no las castigue.
No hace falta tener una cava subterránea de lujo, pero sí seguir estos consejos básicos para que, cuando llegue el momento del brindis, la experiencia sea impecable.
La batalla de espumante contra la luz y el calor
El enemigo número uno de cualquier vino, y el espumante no es la excepción, es la luz brillante y artificial. La exposición prolongada puede alterar sus aromas y sabores. Buscá siempre el rincón más oscuro posible.
En cuanto a la temperatura, el secreto no es tanto el número exacto, sino la constancia. Si no tenés una cava climatizada, buscá un lugar fresco donde la temperatura no oscile entre el frío del invierno y el calor del verano. Por favor, alejá las botellas de la cocina (donde el calor es constante) y ni se te ocurra el garaje o la lavandería, lugares donde los cambios térmicos son fatales para cualquier vino.
¿Parada o acostada? El gran debate
Aquí hay una distinción clave según el tiempo que planees guardar la botella:
Para el consumo inmediato (menos de un mes): Podés tenerla parada tranquilamente. No va a pasar nada. Es la forma más práctica y no le hace mal al corcho en periodos cortos.
Para guarda prolongada: Acá la cosa cambia. Al igual que los grandes vinos, el espumante debe guardarse de costado (en posición horizontal). Esto asegura que el vino esté en contacto con el corcho, evitando que este se seque y pierda su capacidad de sellado, lo que permitiría el ingreso de aire y la oxidación prematura del producto.
El tamaño importa (y mucho)
Si tu intención es guardar una botella de colección por varios años, prestá atención al formato:
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Olvidate de las medias botellas (375ml): El vino en estos formatos envejece demasiado rápido y de forma irregular. No son recomendables para guardar.
La botella estándar (750ml): Funciona muy bien y evoluciona a un ritmo moderado si las condiciones de guardado son las correctas.
El Magnum (1.5 litros): Es, indiscutiblemente, el rey de la guarda. Gracias a su relación entre volumen de vino y superficie de contacto con el oxígeno, la maduración es más lenta y uniforme. Un Espumante en magnum no solo mantiene mejor su frescura, sino que gana en complejidad y estructura con el paso del tiempo.
Guardar un Espumante en casa es un ejercicio de paciencia y cuidado. Evitá los lugares donde la temperatura sube y baja constantemente, buscá la sombra y, si vas a guardar esa botella que te hace ilusión abrir en un aniversario o cumpleaños especial, tratá de conseguirla en formato magnum.
Al final del día, el mejor lugar es aquel que sea fresco, oscuro y estable.


