El vino "despeinado": por qué el vaso y el hielo ganan la pulseada en esta Vendimia
Si algo nos está enseñando esta Vendimia 2026, marcada por cambios en el consumo, es que el vino finalmente se sacó la corbata.
El vino "despeinado" en esta nueva vendimia.
Atrás quedó esa mirada de reojo en la mesa cuando alguien pedía un hielo o, pecado mortal para los puristas, un vaso de vidrio común para tomar un vino blanco bien frío al lado de la pileta.
Hoy, la tendencia no la marcan solo los puntajes de las guías internacionales, sino la honestidad del consumo. El vino volvió a ser lo que nunca debió dejar de ser: una bebida para disfrutar, no un examen de ingreso a una logia secreta.
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El fenómeno Vinos de sed
Si caminás las bodegas hoy, vas a escuchar un término que viene de Francia pero que en Mendoza ya se habla con tonada: el "Glou-Glou". Son esos vinos que, como dice su nombre, bajan fácil. No son etiquetas para guardar diez años en una cava oscura; son vinos de hoy, con mucha fruta, una acidez eléctrica y, fundamentalmente, poca (o nula) madera.
Las bodegas boutique y los grandes proyectos por igual entendieron el mensaje: el consumidor joven —y el no tan joven también— quiere frescura. Por eso, esta temporada los Rosados pálidos (estilo Provence) y los Blancos de zonas frías como Gualtallary o El Cepillo, se transformaron en los verdaderos protagonistas de la tarde mendocina.
¿Vaso o copa? Lo que dicte el momento
La movida de los Wine Bars en el centro y los eventos en los jardines de las bodegas están rompiendo el molde. Ya no es raro ver a un enólogo de renombre tomando su propia creación en un vaso "tipo boliche".
"El mejor vino no es el que tiene 100 puntos en una revista, sino el que te pide un segundo trago cuando el termómetro marca 35 grados", se escucha decir entre hileras.
Esta democratización del recipiente le quita presión al momento. El vaso invita a la charla, al relax, a no estar pendiente de si el cristal es el adecuado para que el varietal "exprese su complejidad". Si el vino es bueno, se defiende solo, incluso en un vaso de vidrio grueso.
El hielo ya no es pecado
Hubo una época donde ponerle un cubo de hielo a la copa era motivo de excomunión enológica. Hoy, es supervivencia y placer. Incluso muchas bodegas están diseñando etiquetas específicamente pensadas para ser servidas "on the rocks". Vinos con un poquito más de estructura que, al diluirse apenas con el frío del hielo, alcanzan su equilibrio perfecto sin perder el alma.
Por eso, esta Vendimia nos invita a "despeinar" un poco la industria. Mendoza tiene los mejores terruños del mundo, la tecnología y el conocimiento, pero el gran salto de este año es cultural: entender que el vino es parte de nuestro estilo de vida relajado.
Así que, si estás cerca de una pileta, en un balcón o simplemente en el living de tu casa, descorchá (o girá la tapa a rosca, que también vale), buscá el vaso que tengas a mano y disfrutá. Al fin y al cabo, de eso se trata la fiesta más grande de los mendocinos.


