El túnel del terror del Acceso Este: denuncian un cruce peatonal inseguro y escalofriante
Un pasaje clave de Guaymallén es una verdadera "boca de lobo". Agua, oscuridad y peligro: la odisea diaria de los vecinos para cruzar el Acceso Este.
Una de las entradas al paso peatonal que, por las noches, se convierte en un territorio sin ley ni luz.
Gentileza: Gino OrtizEn el barrio Jesús Nazareno de Guaymallén, donde el ritmo del Acceso Este nunca descansa, existe un contraste que duele. El flujo constante de vehículos hacia la Ciudad de Mendoza ignora que, bajo el asfalto, cientos de vecinos libran una batalla diaria contra el abandono. El túnel que conecta la calle Ascasubi (entre las laterales Norte y Sur) se ha convertido en un escenario más cercano a una película de terror y suspenso que a una solución urbanística eficiente.
Lo que nació como un paso seguro para evitar tragedias viales es hoy lo que los residentes denominan el "cruce del terror". Al ingresar, la luz del sol mendocino desaparece para dar paso a una penumbra absoluta que ni las linternas de los teléfonos móviles logran disipar. "A la mitad del túnel no ves nada, absolutamente nada", relata con resignación un joven de la zona que transita por allí todos los días para ir y volver al trabajo. La falta absoluta de mantenimiento ha convertido este espacio en una "covacha" donde la inseguridad es la única certeza cuando cae el sol.
El túnel está a 850 metros al este de la calle Urquiza donde hay un cruce peatonal en altura. En esta zona están planificadas las obras de ampliación y remodelación del Acceso Este que se llevarán a cabo en los próximos meses, pero no hay detalles sobre la posible intervención en este sector.
Entre el agua estancada y la oscuridad total
El paisaje visual es desolador: muros cubiertos de grafitis, telarañas y un persistente olor a humedad y orina. Sin embargo, el obstáculo más crítico es el agua estancada. Debido a presuntas roturas de cañerías y las lluvias recientes, el suelo es una laguna permanente. Uno de los vecinos de esa zona de Guaymallén describe una realidad desgarradora: "He visto mujeres con coches de bebé que encima lo tienen que alzar porque, al haber agua, te imaginás lo que es eso".
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El túnel del terror del Acceso Este
Esta situación no es nueva. Según el testimonio recogido, este estado de deterioro estructural y falta absoluta de iluminación se arrastra desde hace más de cuatro años. A pesar de ser un punto neurálgico que conecta barrios y es utilizado por familias y niños que asisten a las escuelas cercanas, la solución parece no llegar nunca, dejando a los peatones en una encrucijada de riesgos constantes.
Una elección imposible: el túnel o el asfalto
Al no tener luz en su interior ni en los dos ingresos, la peligrosidad nocturna es tal que muchos prefieren evitar el paso subterráneo por temor a emboscadas en la oscuridad. "Si te esperan ahí adentro, olvidate: te roban todo", advierte el vecino con conocimiento de causa. Esta inseguridad empuja a los transeúntes a una alternativa aún más letal: intentar cruzar por arriba del Acceso Este, desafiando a los autos que pasan "al palo".
El túnel del terror del Acceso Este de noche
Lamentablemente, esta no es una elección libre de consecuencias. La falta de un paso seguro y digno ya ha derivado en accidentes evitables. "Por arriba ya han pasado accidentes donde han atropellado gente, es un peligro", sentencia el entrevistado. Mientras Guaymallén sigue creciendo, este rincón de la calle Ascasubi queda como un recordatorio de que la verdadera seguridad vial no solo está en las leyes de tránsito, sino en la dignidad de la infraestructura urbana.





