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El pueblo a menos de dos horas de Córdoba ideal para cambiar la ciudad por las sierras

Los Reartes es un pueblo del Valle de Calamuchita donde una escapada rápida alcanza para encontrarse con ríos, senderos y un casco histórico que conserva su identidad criolla.


Salir de Córdoba capital por la mañana y, poco después, estar caminando junto a un río entre sierras es posible. A unos 90 kilómetros se encuentra Los Reartes, un pueblo que permite cambiar el movimiento de la ciudad por naturaleza y calles tranquilas sin necesidad de organizar un viaje de varios días.

Ubicado en pleno Valle de Calamuchita, Los Reartes está a solo 8 kilómetros de Villa General Belgrano. En auto, el recorrido desde Córdoba puede realizarse aproximadamente en una hora y veinte minutos, aunque el tiempo varía según el tránsito y el camino elegido.

El destino tiene además una particularidad que lo diferencia de otros rincones serranos: es considerado el pueblo más antiguo del Valle de Calamuchita y fue declarado “Pueblo Patrio” por la identidad criolla que mantiene después de más de tres siglos de historia.

Un pueblo donde el río marca el ritmo de la escapada

Los Reartes tiene dos cursos de agua que atraviesan su paisaje. El río que lleva el nombre de la localidad concentra playas, balnearios y amplios sectores arbolados, mientras que el río del Medio conserva un ambiente más agreste, con arena, pequeñas ollas y rincones alejados del movimiento.

En verano, estos lugares se convierten en el centro de la actividad. Sin embargo, durante el resto del año el pueblo también resulta atractivo para caminar junto al agua, sentarse bajo los árboles o simplemente recorrer las costas sin las multitudes de la temporada alta.

Su calle principal es un viaje en el tiempo Foto: Los Reartes

Una de las alternativas para quienes buscan sumar una caminata es el sendero Yuyac. El trayecto es corto y de baja dificultad: recorre alrededor de 1.600 metros ida y vuelta junto al río y conduce hasta una olla natural que puede alcanzar tres metros de profundidad. Unos metros más adelante también aparece un mirador sobre el paisaje.

Las cabalgatas y los recorridos en bicicleta completan las posibilidades para pasar varias horas en contacto con la naturaleza. Hay senderos sencillos y sectores que permiten internarse entre la vegetación sin alejarse demasiado del centro.

Calles que conservan más de 300 años de historia

El cambio de ritmo también se nota al ingresar al casco histórico. Calles empedradas, viviendas de adobe y construcciones bajas forman una postal muy distinta de la que queda atrás al salir de Córdoba.

Entre los edificios más representativos aparece la Capilla Inmaculada Concepción, construida en 1815. Muy cerca se encuentran la antigua Pulpería Don Segundo Sombra, de 1929, casonas coloniales y morteros utilizados por los pueblos originarios mucho antes de la formación de la localidad.

Ese patrimonio ayuda a entender por qué Los Reartes conserva una personalidad diferente. No se trata únicamente de un destino serrano construido alrededor del turismo, sino de un pueblo con una historia propia que todavía puede reconocerse al caminar por sus calles.

Una escapada que también puede terminar alrededor de una mesa

Después del río y las caminatas aparece otro de los atractivos de Los Reartes: la comida. La gastronomía local mantiene una fuerte presencia de recetas criollas, con platos como locro, estofado de cordero y costillar preparado a la llama. También se ofrecen truchas y productos regionales.

La zona suma viñedos y bodegas, mientras que entre las propuestas más particulares aparece una casa de té galés señalada por Turismo de Córdoba como la única de este tipo en la provincia.

Durante julio se realiza además SaboReartes, uno de los eventos gastronómicos de la localidad, y a lo largo del año se suceden encuentros vinculados con el vino, las tradiciones criollas, la música y las artes.

La cercanía es probablemente su mayor ventaja para quienes parten desde Córdoba capital. No hace falta reservar una semana ni recorrer cientos de kilómetros: unas pocas horas alcanzan para abandonar el paisaje urbano y encontrarse frente al río.

Entre sierras, construcciones centenarias y caminos tranquilos, este pueblo se convierte así en una alternativa para improvisar una salida por la mañana y regresar a la ciudad el mismo día, aunque también ofrece cabañas, posadas y campings para quienes prefieren extender la escapada.