El pequeño pueblo del norte argentino con paisajes que sorprenden a quienes lo visitan
Salar, volcanes y casas de adobe aparecen a casi 4.000 metros de altura alrededor de este pueblo de la Puna catamarqueña.
Antofalla es un pequeño pueblo del norte argentino ubicado junto a un enorme salar en plena Puna catamarqueña.
TripAdvisorDesde lo alto del camino, primero aparece una enorme extensión blanca. Después se distinguen algunas manchas verdes y, finalmente, un puñado de casas de adobe frente a las montañas. Antofalla es un pequeño pueblo de la Puna catamarqueña asentado en uno de los ambientes más extremos del norte argentino, junto al salar que lleva su mismo nombre.
La localidad está a unos 87 kilómetros de Antofagasta de la Sierra y pertenece a la comunidad Kolla Atacameña. Allí viven apenas unas decenas de personas que mantienen actividades tradicionales como la ganadería y el cultivo de maíz, papa y quinoa. Su arquitectura de adobe y su identidad andina hicieron que Antofalla fuera incorporada al programa nacional Pueblos Auténticos.
El paisaje que rodea al pueblo explica buena parte de su atractivo. A un lado se extiende el Salar de Antofalla y, detrás, se levanta el macizo volcánico del mismo nombre. La combinación de sal, montañas rojizas y enormes espacios sin construcciones hace que las distancias resulten difíciles de calcular a simple vista.
Qué se puede conocer alrededor de Antofalla
Una de las paradas más llamativas está dentro del salar. Allí aparecen los llamados Ojos de Campo, antiguos géiseres de agua salada que forman pequeñas lagunas de distintos tonos en medio de la superficie blanca. En esta misma región también se encuentran las aguas termales de Botijuelas.
El contraste continúa al regresar hacia el pueblo. En medio de un ambiente extremadamente seco aparecen pequeños sectores verdes vinculados con la disponibilidad de agua, mientras las viviendas mantienen técnicas constructivas adaptadas durante generaciones a las condiciones de la Puna. La comunidad conserva además prácticas, ceremonias y tradiciones reconocidas legalmente como parte de su patrimonio.
Antofalla también conserva un antiguo molino de piedra, utilizado históricamente para moler maíz y trigo mediante la fuerza del agua. La provincia impulsó su puesta en valor como patrimonio cultural de la comunidad, ya que representa una parte de las formas de trabajo que se mantuvieron durante generaciones en este lugar aislado.
Llegar hasta aquí requiere más preparación que una escapada convencional. Antofagasta de la Sierra funciona como principal punto de partida y, por las características del terreno de la Puna, los recorridos hacia Antofalla y los grandes atractivos de esta zona se realizan preferentemente en vehículos 4x4 y con prestadores o guías habilitados.
El viaje termina mostrando una cara poco habitual del norte argentino. Salar, volcanes, pequeñas lagunas minerales y casas de adobe conviven alrededor de un pueblo de apenas unas decenas de habitantes que continúa sosteniendo su vida cotidiana a casi 4.000 metros de altura.