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El pequeño pueblo del norte argentino donde un río pinta de verde el paisaje de la Puna

Sauces, casas de adobe y un río permanente rompen la aridez alrededor de este pueblo ubicado a solo 16 kilómetros de La Quiaca.


Primero aparecen los árboles. Después, el agua y las casas de adobe. En medio de un paisaje dominado por montañas áridas, Yavi es un pueblo jujeño atravesado por el río del mismo nombre, cuyas orillas permiten el crecimiento de sauces y pequeños sectores agrícolas que contrastan con los colores secos de la Puna.

Esa presencia permanente de agua hizo que también se lo conociera como el “Oasis de la Puna”. Yavi está en un valle formado por la confluencia de dos ríos alimentados por manantiales y queda apenas 16 kilómetros al este de La Quiaca, prácticamente sobre la frontera con Bolivia.

Un pueblo que llegó a ser sede de un marquesado

Detrás de ese paisaje hay una historia poco habitual. Yavi fue sede del Marquesado de Tojo, el único marquesado creado en territorio del antiguo Virreinato del Río de la Plata, y todavía conserva edificios que muestran la importancia que tuvo esta pequeña localidad durante la época colonial. Todo el pueblo fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1975.

La Casa del Marqués y la antigua iglesia forman parte del centro histórico de este pueblo ubicado a 16 kilómetros de La Quiaca.

Uno de esos edificios es la Casa Hacienda del Marqués, construida a comienzos del siglo XVIII con gruesas paredes de adobe, techos de barro y un gran patio interior. Actualmente funciona como museo y conserva piezas arqueológicas, objetos coloniales, antiguas imágenes religiosas y elementos relacionados con la vida cotidiana de aquella época.

A pocos pasos se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Rosario y San Francisco, cuyo origen se remonta al siglo XVII. La capilla y la antigua casa señorial terminaron organizando el centro histórico de Yavi y siguen siendo dos de los lugares que se pueden conocer caminando por sus calles.

Qué hay más allá de las casas de adobe

El recorrido puede seguir fuera del casco del pueblo. En los alrededores aparecen pinturas rupestres y petroglifos, además de sitios como la Laguna Colorada y el Cerro de los Siete Hermanos, donde se conservan rastros de antiguos habitantes de esta parte de Jujuy.

Yavi también permite acercarse a la vida rural de la Puna y a su gastronomía. Entre los platos tradicionales aparecen la kalapurca, las humitas, los tamales, el guiso de charqui y el locro, además de preparaciones elaboradas con carne de llama. En el lugar hay hosterías y casas de familia para quienes decidan quedarse una noche.

Llegar no requiere internarse durante horas por caminos aislados: desde La Quiaca son apenas 16 kilómetros por la Ruta Provincial 5. En ese corto trayecto el paisaje cambia hasta mostrar algo inesperado para esta altura del norte argentino: un pueblo de adobe donde un río mantiene verdes los sauces en pleno paisaje árido de la Puna.