El actor porno mendocino que logró éxito internacional: quién es y cuánto gana
Dejó la investigación científica en Mendoza para dar un giro total en plataformas internacionales. Una charla íntima sobre mitos del porno, tabúes y ganancias.
Relajado y sin tabúes, Nico Bello analizó los mitos y realidades que rodean a las plataformas de contenido para adultos.
Marcos Garcia / MDZEl botánico y exinvestigador local Nicolás Bello transformó por completo su rumbo profesional al consolidarse como un reconocido actor porno, convirtiéndose en un experto en el contenido para adultos. Tras dejar atrás el ámbito académico en Mendoza, el creador alcanzó una notable proyección internacional a través de la plataforma OnlyFans y producciones en el exterior.
El quiebre con la rutina académica
La transición desde las aulas y los laboratorios hacia las cámaras y el contenido de alto voltaje no fue inmediata, sino el resultado de un progresivo desgaste. "Sinceramente, por un lado era como que te cansás de ser pobre y de que te alcance para lo justo. Tenía la beca que tenía en el Conicet, era como que siempre faltaba financiamiento, mis directores de tesis no me daban bola, me tenían encerrado en un depósito sin ventanas", confiesa el entrevistado sobre sus últimos años en la provincia, marcados por un profundo desgano previo al confinamiento de 2020.
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Mirá la primera parte de la entrevista con el actor porno mendocino:
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La pandemia se convirtió en el escenario ideal para replantearse el futuro y abrir una puerta impensada en Buenos Aires de la mano de un colega del rubro, así como en muchos rubros digitales que encontraron franco crecimiento en aquella fatídica época. "Un amigo un día me invitó a cenar y me dijo: 'Mirá, mañana viene un chico a filmar... si querés, te sumás y filmás con nosotros, y ahí yo te ayudo a abrir el OnlyFans si te sentís cómodo'. Me quedé a dormir, al otro día vino el chico y la verdad que pusimos el celular todo y yo me miré y dije: 'Me veo haciendo esto'", relata sobre sus inicios en el sistema de padrinazgos de la plataforma.
Segunda y última parte de la entrevista con Nico Bello:
Entre fantasías de un actor porno, fetiches y cifras reales
El mercado actual ha cambiado radicalmente y las dinámicas de monetización exigen constancia, derribando el mito de que se trata de un camino sencillo o espontáneo. Al abordar cuánto gana un creador, Nicolás desmitifica las visiones simplistas pero confirma el enorme potencial financiero: "Tengo amigos que filmaron con uno en Europa que está muy conocido que está sacando como unos 70.000 dólares por mes. Y generalmente si más o menos le metés, entre unos 2.000, 4.000 vas sacando. Pero ya hay mucha gente, entonces ya no es tan fácil". El creador de contenido contó que hay algunos que lo hacen como un extra y otros que se dedican de lleno.
Dentro de la plataforma, el éxito comercial suele distar bastante de los cánones de belleza tradicionales, orientándose más bien hacia la gestión de nichos específicos y fetiches. "Lo que más vende no es en sí belleza, es sino es morbo, es generarle morbo a la gente", analiza con precisión profesional, compartiendo además cuál ha sido uno de los encargos más particulares que ha recibido: "Uno de los más locos que me pidieron... había uno que me pidió que explotara globos. Y no tenía ni siquiera que estar desnudo, era simplemente yo en el bóxer a la cámara... y así eran 10 minutos".
Pese a la apertura para producir material personalizado, existen límites éticos y estéticos que el actor prefiere mantener firmes para resguardar su marca personal. "Obviamente también siempre te piden alguno más escatológico y cosas así. Eso yo prefiero no... imagínate si el video se escapa o algo, porque de OnlyFans de repente te lo pueden sacar muy fácil. Entonces, yo dije: 'No, prefiero no'", sostiene con claridad respecto a los márgenes que delimitan su trabajo en la red.
El peso de la mirada ajena en Mendoza
Ejercer esta profesión implicó convivir con el temor a la exposición en una sociedad donde los círculos profesionales suelen ser estrechos y conectados. "Acá en Mendoza me daba un terror patológico que alguien se enterara. Pensaba: 'Si se entera mi director de tesis, me muero', o 'Si se enteran en la facultad, me echan'", recuerda sobre la época en que un video suyo se filtró en un grupo de WhatsApp de biología, una situación que finalmente decantó con llamativa liviandad entre comentarios de pasillo y mensajes de apoyo de sus propios colegas.
Desembarco en España y proyección a futuro
El salto definitivo hacia las grandes ligas de la industria ocurrió en México y España, donde el nivel de organización técnica se equipara al de cualquier producción cinematográfica. "Me pagaron el pasaje, me llevaron para allá y estuve filmando una semana con ellos. Y es otro mundo. O sea, ya filmar ahí es con cámaras profesionales, tenés un director que te dice 'ponete así', 'ponete acá', las luces, catering... O sea, es una producción de cine, básicamente", describe entusiasmado por las puertas que esta experiencia le continúa abriendo en el mercado internacional.
Actualmente radicado en México, Nicolás proyecta su carrera con una visión empresarial, consciente de la temporalidad intrínseca de este mercado global. "No me veo haciendo esto toda la vida, sé que es un trabajo que tiene una fecha de caducidad, o por lo menos que la energía no te da para siempre. Así que la idea es aprovechar el momento, facturar lo más que se pueda, viajar y después armar un colchón para el futuro", concluye, anticipando su deseo de volcar sus inversiones en el sector gastronómico o turístico.