Dolly Parton: la historia de un ícono que revolucionó también la moda
Dolly Parton, ícono de la música country, revolucionó la moda con su estilo extravagante y una filosofía de "más es más". Conocé más de su historia en la nota.
El adiós a una leyenda.
Dolly Parton, reconocida cantante y compositora de la música country, falleció este martes 25 a los 80 años, y dejó tras de sí un legado que trasciende la música y se extiende al universo de la moda.
La artista nacida el 19 de enero de 1946 en Sevierville, Tennessee, en el seno de una familia humilde de doce hermanos, supo construir una identidad visual tan poderosa como su voz prodigiosa, y logró lo que parecía imposible: conquistar a todo el mundo, de boomers a generación Z, a pesar de su explosiva imagen o, en realidad, gracias a ella.
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La historia del estilo de Dolly Parton: más es más
La fascinación de Dolly por el brillo y el glamour nació en su infancia, cuando en una visita a la ciudad quedó cautivada por una mujer con el pelo de peróxido voluminoso, uñas y labios rojos, maquillaje y tacones; y mientras su madre le decía "Oh, deja de mirarla", la pequeña Dolly pensó que eso era exactamente lo que quería ser cuando fuera grande.
Así comenzó a construir su imagen utilizando mercurocromo del botiquín familiar para pintarse los labios, cerillas usadas como eyeliner, madreselva como perfume y experimentando con su cabello hasta que descubrió el cardado, que según sus propias palabras la hizo sentir como si hubiera muerto e ido al cielo, una estética que la acompañaría toda su vida y que la convertiría en la única persona capaz de triunfar en la música country con ese aspecto tan fuera de lo convencional.
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A lo largo de su carrera, Dolly Parton nunca vistió de grandes marcas ni lujosos diseñadores, sino que siempre confió sus atuendos a los modistos que fue conociendo en sus trabajos, como Lucy Adams, que le hizo el mono de rayas azules y blancas con chaqueta de grandes mangas para la portada de "Jolene", uno de sus mayores hits, o Tony Chase, que la vistió en sus programas de televisión.
Fue esa fidelidad a su propia estética, esa negativa a rebajar o refinar su imagen cuando se lo aconsejaban, lo que la llevó a responder con su característico humor: "¿Sabes qué? No puedo. Esto es lo que soy", una declaración de principios que el tiempo le demostró acertada, porque vendió más de 100 millones de discos, cosechó 11 premios Grammy y atesoró 25 sencillos número uno.
Su filosofía estética se resumía en una frase que se convirtió en su lema: "Cuando dicen 'Menos es más', yo digo que eso es una tontería. Más es más", y así lo demostró en cada una de sus apariciones, desde su primera premiere cinematográfica en "Cómo eliminar a su jefe" junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, donde lució un vestido largo de encaje rosa con escote sin tirantes y un abrigo de plumas también rosa diseñado por Ann Roth.
La moda, sin embargo, sí se fijó en ella, y en 2018 Alessandro Michele estampó su rostro en una sudadera rosa de Gucci, confirmando que Dolly Parton había trascendido el mundo de la música para convertirse en un icono cultural. Pero, más allá del reconocimiento de la industria, lo que hizo única a Dolly fue su capacidad para diseñar la mujer que quería ser, una mujer que cantaba sobre la desigualdad laboral y madres solteras mientras se comprometía con causas sociales como la educación infantil.
Toda esa mezcla de exceso y autenticidad, de glamour y compromiso, fue precisamente lo que la convirtió en un fenómeno único e irrepetible, porque en el mundo solo podía existir una Dolly Parton.