Día de la felicidad: no naciste para ser feliz todo el tiempo y te explicamos por qué
En el Día Mundial de la Felicidad, la psicóloga Jessica Estalella advierte sobre la presión social por estar bien y el rol de las redes.
"La felicidad no es un estado fijo, es algo que se construye y se revisa constantemente", nos dice la psicóloga mendocina Jessica Estalella.
CanvaCada 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una fecha que invita a reflexionar sobre uno de los conceptos más buscados -y también más idealizados- de la vida cotidiana. ¿Es posible ser feliz todo el tiempo? ¿Qué lugar ocupan las emociones incómodas? ¿Cómo influyen las redes sociales en esta construcción?
Para profundizar en estas preguntas, la psicóloga Jessica Estalella (MP 2542) analiza junto a MDZ Estilo cómo la sociedad actual redefine la felicidad y por qué, lejos de ser un estado permanente, se trata de un proceso complejo atravesado por factores personales, sociales y culturales.
La base emocional
—¿Cómo define hoy la psicología la felicidad?
—Hoy la psicología ya no habla de la felicidad como “estar contenta todo el tiempo”. La entiende como algo mucho más complejo. En términos simples, es un bienestar subjetivo: cómo te sentís con tu vida y cómo la evaluás. Tiene dos dimensiones: una emocional, vinculada a lo que sentís en el día a día, y otra más cognitiva, relacionada con si tu vida tiene sentido, dirección y coherencia. Y algo importante: no es un estado fijo, es algo que se construye y se revisa constantemente.
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—¿Se puede ser feliz todo el tiempo?
—No, y pretenderlo es una trampa. Ningún estado emocional es permanente. Los momentos de felicidad existen, pero son transitorios. Y eso está bien. El problema aparece cuando creemos que deberíamos sostener ese estado todo el tiempo. Ahí surge la frustración.
—¿De qué depende la felicidad?
—No depende solo de uno. Hay factores personales, como tener un propósito o valores claros, pero también sociales, económicos y culturales. El contexto influye mucho. Y los vínculos son clave: las personas con las que compartimos la vida son un sostén fundamental del bienestar.
La presión por ser felices
—¿Estamos viviendo en una sociedad que nos exige ser felices constantemente?
—Totalmente. Recibimos constantemente mensajes como “pensá en positivo” o “todo depende de tu actitud”. Eso genera mucha presión. Porque si no estás bien, parece que es tu culpa. Se volvió casi inaceptable mostrarse triste o frustrada, y eso es muy peligroso.
—¿Qué consecuencias psicológicas puede tener esta “obligación” de mostrarse feliz?
—Ansiedad, frustración, sensación de insuficiencia, aislamiento social. Y en casos más profundos, depresión. La autoexigencia juega un rol muy fuerte: te hace creer que no alcanzar ese ideal es un fracaso personal.
—¿Puede generar culpa o frustración no sentirse feliz en determinados momentos?
—Sí. Aparece la culpa por “no valorar lo que uno tiene” o por “no aprovechar la vida”. Eso genera un círculo: me siento mal, me culpo por eso y termino sintiéndome peor.
—¿Es sano aceptar emociones como la tristeza, el enojo o la frustración como parte de la vida?
—No solo es sano, es necesario. Las emociones incómodas cumplen una función. Nos informan, nos muestran qué necesitamos. Negarlas no las elimina, las acumula.
Las redes sociales y la felicidad
—¿Qué rol juegan las redes sociales en esta idea de felicidad?
—Las redes muestran una versión editada de la realidad. Son fragmentos, lo más lindo. No muestran el proceso ni los momentos difíciles. Y eso genera comparación.
—¿Por qué tendemos a compararnos con la vida que otros muestran en redes?
—Porque creemos que lo que vemos es la realidad completa. Y no lo es. Además, las redes están diseñadas para generar estímulos constantes que nos mantienen ahí, comparándonos.
—¿Esa exposición constante puede afectar la autoestima o la percepción de la propia vida?
—Sí, mucho. Cuando estás demasiado enfocada en la vida del otro, dejás de mirarte a vos. Y entrás en una lógica de hacer constantemente, creyendo que ahí está tu valor.
Bienestar real vs. felicidad idealizada
—¿Cuál es la diferencia entre felicidad y bienestar emocional?
—La felicidad puede ser más momentánea. El bienestar emocional es más profundo y sostenido. Tiene que ver con cómo transitás la vida, incluso en momentos difíciles.
—¿Es más saludable buscar bienestar que felicidad constante?
—Sí, porque el bienestar incluye todo: los días buenos y los no tanto. Buscar felicidad constante es agotador e irreal.
—¿Qué hábitos concretos ayudan a construir una vida más equilibrada emocionalmente?
—Los “hábitos ancla”. Esos que te conectan con vos: caminar, leer, moverte, compartir con alguien que te hace bien. Son simples, pero fundamentales.
—¿Qué recomendaciones darías para tener una relación más realista con la felicidad?
—Bajando la autoexigencia. Entendiendo que no siempre vas a estar bien, y que eso también es parte de estar bien. Y preguntarte qué es la felicidad para vos, no la que te impone el entorno.
—¿Cómo podemos dejar de compararnos y enfocarnos más en nuestra propia vida?
—Volviendo a uno mismo. Mirando tu propio proceso, valorando lo que estás construyendo. Y rodeándote de personas que te permitan ser real, no perfecta.
En un contexto donde la felicidad parece una meta constante, la mirada profesional invita a replantear el enfoque: no se trata de sostener un estado ideal, sino de aprender a transitar la vida con mayor equilibrio, autenticidad y consciencia.




