Crocantes de camote con feta riquísimos: chau a las papas fritas
Horno, queso feta, miel y un toque de especias. Así se preparan estos bocaditos irresistibles que combinan lo mejor de lo dulce y lo salado.
Hay algo mágico en las recetas que no exigen ingredientes imposibles ni una cocina equipada como MasterChef, pero que igual te hacen sentir que cocinaste algo distinto. Y estos crocantes de camote (el primo dulce de la papa) con queso feta son riquísimos con muy poco esfuerzo.

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¿Qué vas a necesitar?
- 2 camotes grandes
- 100 g de queso feta desmenuzado
- 1 cucharadita de miel
- 1 puñado de hojas de menta o albahaca fresca
- Aceite de oliva
- Sal, pimienta y pimentón ahumado
- Unas nueces picadas (opcional pero recomendado)
Paso a paso:
- Precalentá el horno a 200°C. Lavá bien los camotes (dejales la cáscara si te gusta lo rústico) y cortalos en rodajas finas pero no transparentes.
- Ponelos en una bandeja con aceite de oliva, sal, pimienta y pimentón ahumado. Que queden bien cubiertos.
- Al horno por 20/25 minutos, hasta que estén doraditos y con bordes crocantes.
- Sacalos, dejalos enfriar un toque y colocá encima un poco de queso feta, un chorrito de miel, unas nueces y hojas de menta o albahaca.
- Serví como snack, entrada o hasta como guarnición de algo más power.
Son dulces, salados, crocantes, cremosos. Y sí, suenan medio gourmet, pero se hacen en media hora con cosas que tenés a mano. Además, si querés hacerlos más tranqui, podés usar queso crema y quedan igual de bien.
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