Día del croissant: la mejor receta para hacerlos en casa
Todos los 30 de enero se festeja el Día del Croissant, y se homenajea a esta factura -según los argentinos-, bollo -según los españoles- o pasta que enamoró a todo el planeta tierra con su textura hojaldrada. Aunque todo el mundo cree que su origen está en Francia, donde se convirtió en un ícono de su gastronomía, sus orígenes se remontan a Austria.
Lo cierto es que los croissants recién horneados son un clásico de la panadería francesa, conocidos por su delicadeza, sabor y textura crujiente. Su forma distintiva en media luna, su aroma a mantequilla y su masa laminada y hojaldrada, los convierten en una de las opciones favoritas para el desayuno, brunch o merienda.
La historia de los croissants se remonta al siglo XVII en Austria, pero fue en Francia donde se popularizaron y se convirtieron en un ícono de la gastronomía de ese país. En la actualidad se pueden encontrar en panaderías y cafeterías de todo el mundo. Hacer croissants desde cero puede parecer una tarea intimidante, pero con un poco de paciencia y práctica, es posible crear unos deliciosos y super caseros. Además, el proceso de elaboración es una verdadera obra de arte culinaria, donde se requiere de técnicas específicas para lograr la masa laminada y hojaldrada característica de los croissants.
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Ingredientes:
2 1/4 tazas de harina de trigo.
1/4 taza de azúcar blanca.
1/4 taza de azúcar morena.
1 cucharadita de sal.
2 1/4 cucharaditas de levadura seca.
3/4 taza de agua tibia.
1 taza de mantequilla sin sal.
1 huevo batido.
harina extra para espolvorear.
Preparación:
En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar blanco y moreno, la sal y la levadura seca.
Añade el agua tibia y mezcla hasta que la masa se junte.
Amasa la masa sobre una superficie enharinada durante unos minutos hasta que esté suave y elástica.
Forma una bola con la masa y envuélvela en papel film. Refrigera durante al menos 30 minutos.
Mientras tanto, prepara la mantequilla. Colócala entre dos hojas de papel para hornear y golpéala con un rodillo hasta que tenga un grosor de unos 0,5 cm.
Retira la masa del refri y estírala sobre una superficie enharinada hasta que tenga un grosor de unos 0,5 cm.
Coloca la mantequilla en el centro de la masa y dobla los bordes sobre la mantequilla, de manera que quede completamente envuelta.
Tienes que darle a la masa forma rectangular y estirarla suavemente con un rodillo hasta que tenga un grosor de unos 0,5 cm.
Dobla la masa en tercios, como si fuera un sobre, y refrigera durante 30 minutos.
Repite los pasos 8 y 9 dos veces más, y recuerda refrigerar la masa durante 30 minutos entre cada pliegue.
Después del tercer pliegue, refrigera la masa durante al menos 1 hora.
Precalienta el horno a 200°C.
Retira la masa del refri y estírala suavemente hasta que tenga un grosor de unos 0,5 cm.
Corta la masa en triángulos y enrolla cada triángulo desde la base hasta la punta para formar un croissant.
Coloca los croissants en una bandeja para hornear forrada con papel para hornear y deja que se fermenten durante 30 minutos.
Pinta los croissants con huevo batido y hornea durante 12 a 15 minutos o hasta que estén dorados y crujientes.
Retira los croissants del horno y deja que se enfríenr sobre una rejilla.
Finalmente, comparte tus deliciosos croissants recién horneados con tus seres queridos. Son perfectos para desayunar, para un brunch o para un capricho dulce en cualquier momento del día. ¡A disfrutar!