El empresario que asegura que hay una nueva etapa para las inversiones en Mendoza
Como desarrollador de negocios, experimenté en primera persona las dificultades a la hora de atraer inversiones a nuestro país. La volatilidad económica, caracterizada por altas tasas de inflación y devaluación del peso, generó una gran incertidumbre entre los inversores. Los constantes cambios en las reglas del juego, las modificaciones en la legislación tributaria y las regulaciones sobre el control de capitales, añadieron un nivel adicional de riesgo y complejidad. Y la restricción para operar financieramente con libertad, incluyendo controles cambiarios y limitaciones para la repatriación de capitales, fue un obstáculo significativo que desalentó la entrada de capitales extranjeros. El panorama era sombrío.
Hace pocas semanas participé en Panamá en un exclusivo evento organizado por Live and Invest Overseas, una empresa dedicada a identificar y comunicar oportunidades de negocio atractivas en todo el mundo, y percibí que algo de ese destino adverso para la radicación de inversiones en nuestro país, y especialmente en Mendoza, se está modificando.
Hay un llamativo cambio de percepción. La esperanza de estabilidad y previsibilidad está generando una ola de optimismo entre inversores internacionales, quienes comienzan a ver a Argentina no solo como un mercado emergente con potencial, sino también como una tierra de oportunidades listas para ser impulsadas en un contexto internacional complejo, con Estados Unidos con un clima electoral de alta polarización y Europa enfrentando su propio conjunto de conflictos políticos y sociales.
Mendoza, con su combinación única de paisajes impresionantes, cultura vitivinícola de renombre mundial y un creciente desarrollo turístico, se posiciona como un destino atractivo dentro de este renovado interés por nuestro país. La provincia no solo ofrece oportunidades en el sector inmobiliario y turístico, sino también en la agroindustria, las energías renovables y la tecnología. Sus características, sumadas a la percepción de un contexto macroeconómico más estable, la colocan en un lugar privilegiado para captar inversiones.
En Panamá logramos concretar operaciones que, hasta hace poco, parecían imposibles. Inversores de diversas partes del mundo mostraron un interés genuino por conocer más sobre nuestros proyectos en Mendoza. Esta predisposición positiva es un activo invaluable que debemos saber aprovechar.
Tenemos una responsabilidad y una oportunidad únicas. Debemos trabajar en conjunto con las autoridades y otros actores provinciales y nacionales para consolidar este cambio de expectativas y continuar desarrollando proyectos que atraigan las inversiones que necesitamos para promover el desarrollo y el bienestar de nuestras comunidades.
Esteban Rosberg
Economista

