No te puedes perder este sofisticado plato español: gambas al ajillo
Hace más de 100 años que las gambas al ajillo son un plato que identifica a España. Su origen se remonta a un restaurante de Madrid, pero rápidamente se extendió por todo suele encontrarse mayoritariamente en el centro y norte del territorio.
Con la característica de su sencillez para la preparación, y la utilización de muy pocos ingredientes para lograrlo, este plato se convirtió en un éxito mundial. Peladas a mano, en la receta original se utilizaban gambas de Huelva, un poco de ajo, cayena y perejil. ¿El resultado? Algo fantástico, para mojar mucho pan y no dejar ni gota de ese aceite, ese juguito con tanta personalidad.
Esta comida se suele cocinar en una cazuela u olla de barro, donde se coloca a freír previamente ajo y perejil en aceite de oliva, para luego de ese paso agregar las gambas. Además se le puede dar un condimento picante y perejil. Lo primordial es separar la cabeza de la cola, antes de comenzar con la cocción.
Ahora si, manos a la obra para preparar esta delicia:
Ingredientes:
- Gambas frescas
- 4 dientes de Ajo
- Sal
- Pimienta negra (opcional)
- Aceite de oliva virgen extra
- Perejil fresco
PREPARACIÓN
- Comienza pelando las gambas. Reserva las cáscaras y las cabezas para hacer un fumét que te servirá para infinidad de recetas (arroz, pasta, sopa...).
- Pela los ajos y córtalos en láminas finas.
- En una sartén o cazuela echa un dedo de aceite de oliva virgen extra. Si quieres que te salgan perfectas, no sirve cualquier aceite, usa uno de muy buena calidad.
- Cuando esté caliente pero sin que eche humo, incorpora las láminas de ajo y cuando empiecen a dorarse, añade las gambas peladas. Ten cuidado de no dorar los ajos en exceso ya que amargarán.
- Sazona con pimienta (opcional) y sal. Cocina un par de minutos o hasta que veas que las gambas cambian de color (no las dejes en exceso para que no se sequen). Como el aceite estará muy caliente seguirán cocinándose solas.
- Sirve las gambas al ajillo en una cazuela de barro y espolvorea con perejil fresco picado. Tapa con un plato para que no se enfríen y lleva rápidamente a la mesa.