Julieta Poggio enamorada: vivió un almuerzo súper top en un paraíso
Julieta Poggio se ha convertido en una embajadora de Mendoza. La joven influencer, que saltó a la fama por ser finalista de la edición de Gran Hermano que comenzó en 2022 está enamorada de la provincia y además de disfrutar de las bellezas naturales y del turismo aventura que propone la "tierra del sol y del buen vino", no faltó a una de las citas más atractivas: visitar bodegas.
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Acompañada de amigos, Juli visitó Bodega Antigal, en Maipú, y además de almorzar disfrutó de sus paisajes, su espectacular cava y su arquitectura, aprovechando también de la tarde.
Junto a sus acompañantes, quien fuera tercera finalista de Gran Hermano y hoy panelista del programa que analiza el devenir de la edición actual, degustó todas las entradas de la carta de Antigal Authentic Flavors.
Un menú de alta gama
Los pasos de la especial propuesta de Antigal sorprendieron a Julieta: de hecho, la joven hasta decidió dejar inmortalizados los platos en sus redes sociales.
En primer lugar, el almuerzo comenzó con el plato llamado Babel: lengua de jabalí en pastrón y clásica a la vinagreta, alcaparras, mostaza antigua, hojas de parra, porotos negros fermentados, emulsión de yemas y azafrán de San Carlos, más Shokupan.
Luego llegó el champanillo: jamón crudo, arveja, alcaparras, limón, manchego y pimentón ahumado. Cremona. Millefiori: girandola (pasta), confit de conejo, queso brie, almedras y ciruelas pasas. A todas estas delicias las acompañó una focaccia.
El tiradito que siguió estuvo compuesto de gravlax de trucha, ají amarillo, damasco, maíz cancha, cilantro, apio, lima, pisco, siracha y ananá. Luego llegó el tzazaki, cuyos ingredientes son el laben, pepino fresco, pepino pickle, sésamo lactofermentado, sésamo asado. Todo se sirvió junto a un delicioso y casero Pan pita.
Recién luego de todas esas delicias llegó el plato principal: el grupo eligió probar la "mezzaluna" rellena de chorizo y ricota acompañada con radicchio, berro, rúcula, ajo, manteca, vinagre de flores de romero, miel de jarilla, queso azul y avellana.
El broche de oro fue el paso dulce. El restaurante les ofreció un postre llamado Provence: sambayón de vermouth, oblea, curd de limón, merengue de lavanda y garrapiñada de almendras.

Con respecto a los vinos, el preferido de Poggio sin lugar a dudas fue el rosé. Se o sirvieron como copa de bienvenida y definitivamente fue uno de los vinos favoritos degustados.
"¡Estoy enamorada de Mendoza, quiero decirlo!", exclamó Julieta, El equipo de Turismo de Antigal la invitó a conocer la bodega y sus cavas históricas, que la influencer aprovecho para una improvisada sesión de fotos.



