Aprende a cuidar las piezas de macramé y limpiarlas para que perduren en tu hogar
El macramé es una técnica de tejido decorativo que utiliza nudos para crear una gran variedad de objetos, como tapices, cortinas, llaveros y pulseras. Son muy bonitos para colocar en los ambientes del hogar, sobre todo si tienes un estilo retro y bohemio y quieres darle tu impronta a los espacios.
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Sin embargo, aunque sean muy útiles para decorar, estos objetos no siempre son fáciles para cuidar debido a que suelen estar atados con fuertes nudos y son de materiales difíciles de limpiar.
Cómo cuidar y limpiar piezas de macramé
Evita el contacto con sustancias abrasivas: intenta mantener tus objetos de macramé alejados de productos químicos agresivos, como lavandina, detergente o limpiadores abrasivos. Estos pueden dañar las fibras y los colores de la pieza.
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Limpia regularmente el polvo: para mantener estas piezas limpias, puedes usar un cepillo suave o un paño seco para quitar el polvo acumulado. Realiza movimientos suaves y evita tirar o estirar las fibras, sobre todo porque luego es muy difícil recomponerlas de la misma forma.
Elimina las manchas visibles: si observas una mancha en estas piezas, intenta limpiarla suavemente con un paño suave y ligeramente humedecido con agua tibia y jabón neutro. Es importante no empapar demasiado el macramé y secarlo completamente después de limpiarlo.
Evita la exposición directa al sol: la luz solar directa puede desvanecer los colores de este elemento decorativo con el tiempo. Es importante poner estos objetos en ambientes interiores, y si los colocas cerca de una ventana, utiliza cortinas o persianas para filtrar la luz solar.
Almacenamiento adecuado: si bien la mayoría sirven de decoración, hay algunos más pequeños que pueden no estar siempre a la vista. Cuando no estés usando tus objetos de macramé, guárdalos en un lugar limpio y seco para evitar que acumulen polvo o se ensucien. Puedes envolverlos en papel de seda o una bolsa de tela para protegerlos.
Evita el contacto con agua: aunque se pueden lavar a mano, es mejor evitar el contacto prolongado con el agua ya que puede debilitar las fibras y alterar la forma del objeto.
Intenta que no estén en contacto con otros elementos: además de que es importante no mojarlos directamente con el agua, es fundamental que además las piezas de macramé tengan el menor contacto posible también con otras cosas. Si se puede, no hay que manipularlas demasiado.