Mi vino ideal ahora viene en tapa rosca, ¿bajó la calidad?
Como primera medida podemos afirmar que de ninguna forma la calidad del vino se verá afectada por este cambio de tapón. Más aún, es muy probable que el elaborador de ese vino haya decidido la tapa a rosca para garantizar más calidad a los consumidores.
Es cierto, que hace muchos años, este tipo de cierres estaba asociado a vinos más económicos (y de menor calidad), pero esto ya no funciona así.
La parte romántica del tapón con corcho está netamente vinculada a cuestiones culturales. Muchos piensan que forman parte del espíritu del vino. Y sentir ese ruido al destaparlo forma parte de la mística de la bebida. Pero también hay que decir, que el alcornoque (el material que forma los corchos) nos expone a la contaminación producida por un compuesto que muy pocas veces se activa. Pero esas veces, existen.
Se trata del TCA (el compuesto químico 2,4,6-tricloroanisol), que apaga los aromas y sabores del vino y puede causar que huela a humedad, lo que se conoce como como un vino “ encorchado ”. Vale decir, que esto puede provenir también barriles u otras fuentes de madera, pero sacar los corchos es una manera de combatir el problema. Además, el uso de la tapa a rosca también elimina los problemas relacionado a los corchos que se desmenuzan o se ven comprometidos, lo que puede conducir a la oxidación de los vinos.
Uno de los ataques que sufre la tapa a rosca, es lo que los vinos no pueden envejecer "bien". Y también resulta un error. En vinos frescos, van evolucionando de gran forma, manteniendo esa estirpe del vino siempre viva.
Tampoco hay que defenestrar a los corchos. La industria ha hecho grandes evoluciones producto de millonarias investigaciones para mejorar estos posibles problemas que pueden tener los tapones de alcornoque. Por lo cual, a la hora de adquirir el vino, siempre es importante pensar primero en el líquido que contiene y no tanto en su cierre.


