El vodka es la bebida más castigada por la guerra entre Rusia y Ucrania
Los principales proveedores de vinos y licores de los países europeos ya no están comprando nada proveniente de Rusia, y además las ganancias obtenidas por el stock presente de productos rusos serán donadas para apoyar las víctimas de la guerra.
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Están apareciendo algunas excepciones, como son Stolichnaya, fabricado en Letonia y propiedad del multimillonario ruso y crítico de Putin, Yuri Shefler, y Russian Standard, propiedad del oligarca y propietario del Russian Standard Bank, Roustam Tariko.
Hay vodkas no rusos, como Absolut de Suecia, Ketel One de los Países Bajos y Grey Goose, destilada en Francia.
"La intención es dar todos los clientes la mayor cantidad de información posible sobre la propiedad intelectual de los vodkas, para que puedan tomar decisiones certeras sobre qué productos vender", expresaron desde uno de los principales proveedores de Europa. Además "estamos trabajando en un mecanismo para donar todas las ganancias de las ventas de productos rusos para apoyar a las víctimas del conflicto", concluyeron.
También se señaló que el gobierno de EE.UU. había sancionado a las licorerías estatales para que dejaran de vender licores de fabricación rusa. Carmen Bryan, analista de consumo de GlobalData, dijo que la lealtad a la marca estaba "fuertemente influenciada" por la alineación con los valores de las personas. "Esto pone a las marcas rusas de vodka en una posición precaria, ya que un conflicto prolongado no solo dañará las ventas inmediatas, sino que también puede causar una desilusión permanente contra los productos básicos rusos a largo plazo", agregó.


