Otra bodega apuesta por salir de las botellas
Las bodegas y los consumidores van evolucionando y buscan adaptarse a los tiempos actuales. Ahora una bodega reconocida de Argentina se está volcando por un envase que es más versátil y eco-friendly como el BIB (Bag in Box), una innovación tecnológica que transformó el envasado, la comercialización y el consumo del vino.
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Su nombre hace referencia al formato: se trata de una caja de cartón que contiene en su interior una bolsa cerrada y sellada, con una válvula dispensadora que se cierra herméticamente impidiendo la transferencia de oxígeno al momento de servir el vino.
En la Argentina, el Bag in Box viene creciendo, y sigue la lógica de lo sustentable: es más liviano que el vidrio, resiste mejor los golpes y es fácil de transportar lo que asegura un consumo más espontáneo al aire libre como un picnic o pileta o cualquier momento en que surja. Y si es para consumo individual preserva el vino en perfectas condiciones por más tiempo que la botella.
“Es un envase que te permite disfrutar del vino, sin necesidad de abrir una botella. Y, una vez abierto, conserva su calidad por más tiempo. Al ser aséptico, estéril y con un sistema anti goteos nos asegura que no exista transferencia de oxígeno, principal factor de alteración del vino”, comenta Silvio Alberto, enólogo principal de la bodega.
Dos de sus líneas se vuelcan a este envase: Finca Los Primos y Don Valentín Lacrado impulsan el cambio en sus segmentos y buscan seducir a nuevos consumidores haciendo foco en la practicidad.
La presentación tiene mejoras en el almacenamiento y el transporte y además minimiza la exposición de la bebida al contacto con oxígeno. La búsqueda en esa disminución del impacto ambiental, un aspecto clave de la filosofía de respeto por el entorno, la comunidad y el énfasis en las buenas prácticas.
Vale aclarar que es un formato que ya tiene preponderancia en muchos países del mundo y que según datos del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) en el mes de octubre 2021 se registró un 32 % de incremento de su uso frente a los meses precedentes.
Algunos datos interesantes: la caja solo representa el 5% del peso total del vino, mientras que en una botella de vidrio asciende al 50%. Es fácil y cómodo de manipular, que un Bag in Box de tres litros es un 48% más ligero que 4 botellas de vino de 750 ml.
Asimismo asegura al consumidor una higiene inmejorable, ya que es un envase de un solo uso y proporciona una mayor seguridad en todas las etapas de la cadena de distribución ya que -a diferencia de las botellas de vidrio- es un packaging “a prueba de golpes”.

