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Aceite de cocina usado: ¡no lo tires y haz jabón!

Una receta fácil y económica, con solo tres ingredientes. El jabón sirve para lavar los platos y rallado y diluido se convierte en jabón líquido para limpiar vidrios y todo tipo de superficies.
Una receta súper fácil para convertir el aceite de cocina en jabón blanco. Foto: Instagram
Una receta súper fácil para convertir el aceite de cocina en jabón blanco. Foto: Instagram

¿Qué se puede hacer con el aceite de cocina usado? Es una pregunta más que frecuente en estos tiempos, en los que el reciclado y el cuidado del medio ambiente son dos premisas para seguir. Por eso esta receta fácil, con pocos ingredientes para convertir el aceite de cocina usado en jabón es la solución ideal para aprovechar al máximo todos los recursos de la casa. 

Además, es económica porque la fórmula resulta muy rendidora. Se puede utilizar para lavar los platos. También rallado y diluido pueden formar un jabón líquido ideal para limpiar vidrios y todo tipo de superficies.

Al mismo tiempo ayuda a lograr una “limpieza verde” del hogar con productos ecológicos.  “Un litro de aceite de cocina usado puede contaminar hasta 40 mil litros de agua. Por eso darle una nueva oportunidad convirtiéndolo en jabón es perfecto”, asegura a MDZ Nuria Iribarren, experta en cosmética natural y creadora de @kalimiel

“Quiero aclarar a quienes teman quedar con olor a papa frita que esto no sucederá, ya que al añadirle aceites esenciales naturales, el jabón tiene un aroma muy agradable”, aclara la naturópata. 

Aquí tienes el video con el paso a paso super completo. 

Ingredientes:

  • 335 gramos de aceite de oliva usado.
  • 111 gramos de agua destilada
  • 43 gramos de soda caústica

Preparación:

1- Guardar el aceite de cocina en un frasco bien cerrado. Filtrarlo para retirarle las impurezas de las frituras. Para esto pueden utilizar un filtro de café o de tela. Pesar el aceite para tener la cantidad exacta para la receta. Pueden utilizar las balanzas que se usan en cosmética o la que tienen en la cocina.

2- Colocar el aceite en una olla y calentarlo a fuego mínimo. Tiene que alcanzar los 40 grados. Mientras se calienta el aceite hacer la lejía para que los ácidos grasos del aceite se transformen en jabón. 

Un litro de aceite de cocina usado puede contaminar hasta 40 mil litros de agua. 

3- “Es importante que tengan en cuenta que en este proceso la soda cáustica toma mucha temperatura y resulta muy abrasiva. Cuídense bien la piel y tápense la boca”, aclara Iribarren, quien comparte sus trucos y recetas de belleza en su IG @kalimiel. Se recomienda colocarse lentes protectoras y hacerlo en un lugar ventilado. 

4- Volcar suavemente, mientras revuelven con cuchara de madera o espátula, la soda cáustica sobre el agua destilada. Revolver hasta que la preparación se torne transparente, ya que va a tener unos instantes de turbidez. La soda cáustica puede llegar a tomar temperatura hasta 80°C. 

5- Una vez que esta preparación bajó su temperatura a 40° se puede integrar con el aceite. Tengan en cuenta que ambos preparados deben estar a la misma temperatura. Verter suavemente la preparación de soda caústica sobre el aceite, mientras se utiliza la minipimer. “Se debe obtener una textura cremosa y cuando se levanta la minipimer se forma la traza”, aclara la naturópata y cosmetóloga. No batir mucho más porque se endurece rápido y no podrán colocarlo en el molde. 

6- “Yo prefiero el jabón natural, pero si lo desean pueden agregar 10 gramos de aceites esenciales o colorantes para que quede perfumado”, comenta Iribarren.

A la fórmula se le puede agregar aceites esenciales para darle un aroma agradable al jabón. Foto: Instagram.

7- Verter la preparación al molde elegido (los de silicona resultan muy prácticos). Golpear levemente el molde para evitar que se formen burbujas. Envolver el molde con papel film y luego con una toalla limpia para que mantenga el calor. Colocarlo en un lugar cálido para que complete el proceso de saponificación. Dejarlo reposar 24 horas. 

8- Después de este tiempo debe estar lo suficientemente duro para que se pueda desmoldar y cortar en tamaño de pastillas de jabón con un cuchillo. 

Este jabón se puede utilizar para lavar platos, y rallado y diluido es perfecto para limpiar vidrios y otras superficies. Foto: Instagram.

9- Colocar los jabones bien separados uno de otro para que se puedan secar bien en un sitio seco y algo ventilado para que se endurezcan. Deben dejarlos unas cuatro semanas antes de usarlos. “Durante este tiempo se pondrá mucho más blanco. Deben guardarlo en un lugar aireado, sin que le dé sol directo”, aclara la experta. 

10- Por último, una vez pasadas las semanas de curado, chequear que el pH haya bajado al correcto (8-9).  “Para chequear el PH colocar un trozo de jabón en agua destilada. Mezclar y colocar una tira reactiva. Estas se venden en tiendas de cosmética natural o en sitios que ofrecen insumos de piscinas o peceras”.