La historia y misterios detrás de la iglesia más impactante de Córdoba
Se dice que los templos están diseñados para mostrar, para contar una historia más allá de los textos y que todos puedan comprenderla sin la necesidad de saber leer. Esta iglesia ubicada en pleno centro de la capital de Córdoba deja sin palabras a los turistas que la visitan.
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Torres asimétricas, animales del averno y un mapa estelar de 1930. La historia de cómo fue creada la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y los misterios detrás de su imponente construcción sorprenden a turistas y locales. Comenzaron a levantarla en 1926 y su inauguración data del año 1933. Pero fue totalmente terminada en 1980. A su vez, a lo largo de 2016 y 2017 el edificio fue restaurado.
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La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de diseño neogótico, está situada en el barrio Nueva Córdoba y su origen está vinculado con los hermanos capuchinos: misteriosas figuras de cabeza cubierta, largas túnicas y barbas desaliñadas. De allí que, en la actualidad, también se la llama “Iglesia de los Capuchinos”. Fueron ellos quienes, en 1926, le encomendaron el proyecto al arquitecto y pintor italiano Augusto Ferrari.
Los misterios detrás del diseño
La fachada del predio exhibe la dualidad de las personas dentro de la cosmovisión cristiana. Caminar hacia la Iglesia es ser testigo de la imperfección y la transitoriedad, caracterizadas por la verticalidad trunca de su torre izquierda. Son cuarenta metros de hormigón armado que representan el fracaso de la humanidad.
Por el contrario, hacia la derecha, es posible divisar como la perfección toma la forma de una aguja gótica de setenta metros que perfora el cielo, en alusión a Dios y el anhelo de las almas de los fieles, que buscan ascender y sentarse a su lado.
Justamente, uno de los detalles más impactantes que Ferrari añadió al Sagrado Corazón tiene que ver con la esfera celeste. No dentro de una concepción religiosa, sino literal. Es que, en las bóvedas de su interior, pintó todas las estrellas visibles desde Córdoba, en sintonía con la afinidad de San Francisco de Asís por la naturaleza y el cosmos.
La precisión de este trabajo resulta asombrosa al tener en cuenta que, en cada arco, fueron retratados los cielos de la primera medianoche de un mes distinto de 1930. Una reciente investigación, elaborada por un equipo de astrónomos de la provincia, confirmó la veracidad de esta representación, que es la única de su tipo en el mundo. Aunque, por cierto, el atlas estelar que presuntamente utilizaron los artesanos aún no pudo ser identificado.
Para vivir esta experiencia, se debe realizar un ascenso de 182 escalones a lo largo de una hora. Arriba de todo, en la Torre Mirador, aguardan las estrellas y una vista privilegiada que abarca la ciudad y las sierras.
Otros mensajes ocultos
En la construcción se añaden otros tomados de la mitología griega. Entre ellos, sobresalen los atlantes, representaciones de hombres que sostienen las columnas del templo. Para la tradición cristiana, personifican la humanidad bajo el peso de los pecados. Además, en la fachada, otra serie de pilares multicolor reconoce la existencia de las culturas previas a esta cosmovisión.
En la base del predio, es posible reconocer una colección de pequeñas figuras de lagartos, ranas, tortugas y otros animales. Lejos de la simpatía que estos suelen evocar, representan los confines del más gélido de los infiernos. Para comprender este mensaje que la construcción pretende comunicar, vale señalar que se trata de seres de sangre fría. Y que, dentro de la concepción medieval, el averno bien podría ser un destino congelado, según la obra de Dante. Allí, entonces, viviría este tipo de fauna.