Los consejos para que tus rosas nunca dejen de florecer
Lograr que tus rosas se mantengan llenas de vida es posible. Si quieres asegurarte de que los rosales de tu jardín florezcan continuamente y sostengan su salud y belleza, es fundamental tener en cuenta algunos consejos sobre sus cuidados y mantenimiento.
1. Abonado y acolchado: Realiza un segundo abonado a mediados del verano, después del abonado de primavera. Combina abonos orgánicos y minerales para proporcionar todos los nutrientes que se necesitan. En primavera, aplica un acolchado de hojas secas, turba o paja alrededor de los rosales, para mantener el suelo húmedo por más tiempo y proteger las raíces.
2. Plantación y distancias: Al plantar un rosal, asegúrate de moverlo suavemente en el agujero para garantizar un buen contacto entre las raíces y el suelo. Luego, afirma la tierra con suavidad para no compactarla mucho. La distancia entre rosales varía según el tipo: para los miniatura, 25-40 centímetros; para los bajos, 45 centímetros; para los arbustivos y trepadores, 1-1.5 metro; y para los de tallo alto, 2 metros.
3. Mantenimiento y prevención de enfermedades: Retira los chupones que aparecen en la base del rosal, ya que son brotes de zarza o espino. Tíralos para extraerlos con la raíz y evitar que desvíen energía de la planta. Evita plantar rosales donde ya hubo otros en los últimos dos o tres años para prevenir enfermedades como el oídio o la roya. Aplica fungicidas específicos durante la primavera y el otoño si las condiciones son húmedas.
4. Multiplicación y poda: Corta una rama de 30 centímetros y plántala en un tiesto con buen drenaje. Puedes usar hormonas de enraizamiento para aumentar sus posibilidades. Poda cuando los rosales estén inactivos, después de los grandes fríos invernales y antes de los primeros brotes de primavera. Para rosales grandes, reduce la copa en un tercio. En los miniatura, puedes despuntar y eliminar los vástagos muertos y débiles.
5. Cuidado de flores y macizos: Retira las flores pasadas antes de que se marchiten completamente para estimular el desarrollo temprano de nuevos brotes. Mantén los macizos limpios y libres de malas hierbas. Arranca las hierbas no deseadas con una azada en cuanto aparezcan, teniendo cuidado de no dañar las raíces de los rosales.
6. Protección contra el clima: Algunas variedades de rosales soportan temperaturas bajo cero. Protege las más sensibles amontonando tierra sobre la corona en invierno o cubriéndolas con plástico o manta térmica. La humedad puede favorecer la aparición de hongos como mildiu y roya. Aplica fungicidas específicos y evita mojar las flores y hojas para prevenir el oídio.
7. Injertos y guiado de trepadores: Los injertos garantizan la propagación de rosales con todas sus características deseadas de color, fragancia y forma. Siempre que sea posible, opta por rosales injertados. Para guiar un rosal trepador, planta el rosal a 45 centímetros de la pared y ponlo inclinado hacia ella en un ángulo de 45°. Sitúa los alambres de sujeción a 7 centímetros de la pared para permitir la circulación del aire.
8. Otros consejos: En primavera, esparce un mantillo alrededor de cada rosal y mézclalo con la tierra. Repite la acción en verano para mantener la nutrición del suelo.

Si plantas a raíz limpia, hazlo lo más rápido posible después de comprar. Si vas a tardar unos días, coloca la planta en un surco poco profundo o guárdala en un lugar fresco, libre de heladas, manteniendo las raíces húmedas.
Cuando las yemas del rosal empiecen a engrosar y las temperaturas sean más altas, aplica tratamientos preventivos contra plagas y enfermedades, especialmente oídio y pulgones, sus principales enemigos.

