Maltratos, altanería y hostilidad, la peor versión de Chachita, estrella del Cine de Oro mexicano
Quienes la conocieron de cerca y trabajaron junto a ella indican que Chachita, la estrella de cine de oro, tenía una personalidad que poco se asemejaba al carácter de sus personajes más famosos. La estrella mexicana combinaba el malhumor con otros aspectos como altanería y maltratos.
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La vida de Chachita estuvo atravesada casi desde un primer momento por la fama y la popularidad, lo cual se debe a que debutó en el cine con apenas 3 años de edad. Desde entonces, construyó una sólida carrera que la llevó a destacarse en el cine, televisión y teatro de México.
Por lo general, sus personajes se caracterizaban por ser simpáticos y agradables. Sin embargo, no ocurría lo mismo detrás de cámaras, y son varios los artistas que dieron cuenta de la peor versión de esta leyenda cuyo nombre era Evita Muñoz.
Además de ser actriz, también supo destacarse como guionista y creadora de contenidos. Uno de sus proyectos más recordados es el de Nosotros los Gómez, programa que contribuyó a conocer más acerca de su difícil personalidad.
Cuentan los colegas que trabajaron con ella que la ídola nacida tenía aires de diva y que no le gustaba firmar autógrafos. Por más que fuesen compañeros de elenco, no le podían decir ni Chachita ni Evita: tenían que dirigirse a ella como "señora”.
También se comenta que la histórica artista escribía los personajes pensando en ella, y que hasta era sumamente celosa con los proyectos profesionales de los demás.
Cuando Elsa Nava hizo un desnudo en una película ajena al programa, Chachita ordenó despedirla y hasta habría impedido que tuviese nuevas oportunidades laborales en el futuro.
Denuncias, controles y más: así era Chachita como vecina
En el ámbito de la vida privada y cotidiana, Chachita también supo construirse una imagen de mujer dura y problemática. Una de sus vecinas, por ejemplo, indicó que no le gustaba que se hicieran fiestas en el vecindario y que incluso era capaz de llamar a la policía por ruidos molestos.

Al mismo tiempo, expresó que espiaba a sus hijos y estaba pendiente de sus movimientos, al punto de llamarla para indicarle qué era lo que hacían y en qué horarios regresaban a su hogar.
Luego de leer todo esto, ¿te imaginabas que la imagen íntima de Chachita era tan distinta a la que solía proyectar en público?
